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El aguacate mexicano volvió a quedar atrapado entre la violencia del crimen organizado y el enorme negocio de las exportaciones hacia Estados Unidos.
La suspensión comenzó después de que autoridades estadounidenses ordenaran detener temporalmente sus operaciones en Michoacán ante una amenaza no especificada contra intereses de ese país.
Michoacán es el principal productor mexicano de aguacate y uno de los dos estados autorizados para enviar el fruto directamente al mercado estadounidense.
Antes de que los cargamentos puedan cruzar la frontera, inspectores del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) deben verificar los productos en territorio mexicano para evitar la entrada de plagas.
Al suspenderse esas inspecciones, los envíos quedan prácticamente detenidos, lo que podría generar escasez y presionar al alza los precios del aguacate en Estados Unidos.
México refuerza la seguridad
Ante el riesgo de que la suspensión se prolongue, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció el despliegue de mil 500 elementos adicionales en las zonas productoras de Michoacán.
El objetivo es reforzar la seguridad y crear las condiciones necesarias para que los inspectores estadounidenses puedan retomar sus actividades lo antes posible.
El Gobierno mexicano busca evitar que la interrupción tenga consecuencias mayores tanto para los productores como para la economía nacional y el suministro de aguacate en Estados Unidos.
La dimensión del negocio explica la urgencia. En 2025, las exportaciones mexicanas de aguacate hacia ese país representaron alrededor de 3 mil 700 millones de dólares.
¿Por qué vuelven a suspender los envíos?
Michoacán es también una de las regiones con mayor presencia de grupos criminales, que participan en actividades como narcotráfico, extorsión y control de distintas industrias.
El sector aguacatero no ha escapado a esa presión. Productores han denunciado durante años el cobro de cuotas por parte de organizaciones criminales, costos que terminan impactando la operación y el precio del producto.
La suspensión más reciente no fue provocada por un ataque específico contra inspectores estadounidenses. Autoridades de Michoacán señalaron que se trata de una medida preventiva relacionada con recientes detenciones vinculadas con casos de extorsión.
El antecedente más grave ocurrió en 2024, cuando dos trabajadores del USDA fueron agredidos y retenidos temporalmente por hombres armados en Michoacán.
El negocio que los cárteles también quieren controlar
La presión criminal sobre los productores tiene además una consecuencia económica directa.
Un productor michoacano consultado por Associated Press afirmó que paga un peso por cada kilogramo exportado como cuota de extorsión. Con una producción de aproximadamente 90 toneladas diarias, esto representa más de 5 mil dólares diarios.
El productor pidió mantener su identidad en el anonimato por temor a represalias.
La paradoja es evidente: cuando las exportaciones se detienen, pierden los productores, pierde México, pierde Estados Unidos y también dejan de ingresar recursos a los grupos criminales mediante las extorsiones.
¿Subirá el precio del aguacate en EU?
Estados Unidos depende ampliamente del aguacate mexicano. Más del 80 por ciento del fruto que consumen los estadounidenses proviene de México.
California produce aguacate, pero su volumen es insuficiente para cubrir la demanda nacional, que ha aumentado considerablemente durante las últimas décadas.
Por ello, una suspensión prolongada podría provocar menor disponibilidad del producto y mayores precios en supermercados y restaurantes estadounidenses.
El impacto dependerá principalmente de cuánto tiempo permanezcan detenidas las inspecciones y de la capacidad de las autoridades para garantizar la seguridad en las zonas productoras.
Jalisco puede seguir exportando
La suspensión no afecta a todo el aguacate mexicano.
Jalisco también está autorizado por el USDA para exportar directamente a Estados Unidos desde 2022. Sin embargo, su producción y volumen de envíos son considerablemente menores a los de Michoacán.
Esto limita la capacidad de compensar rápidamente la falta de producto proveniente del principal estado exportador.
México ha planteado incluso que autoridades nacionales puedan asumir algunas de las inspecciones, una posibilidad que ya había sido considerada anteriormente, aunque hasta ahora el USDA mantiene la responsabilidad de las verificaciones.
No es la primera vez que pasa
La suspensión de exportaciones por problemas de seguridad tiene antecedentes recientes.
En 2022, los envíos fueron detenidos durante aproximadamente una semana después de que un inspector estadounidense recibiera una amenaza. La pausa ocurrió justo antes del Super Bowl, cuando el consumo de guacamole alcanza uno de sus momentos más altos en Estados Unidos.
En aquella ocasión, los cargamentos que ya habían salido de México permitieron evitar un impacto importante durante el evento deportivo.
Ahora, el Gobierno mexicano busca evitar que el nuevo cierre se prolongue y termine afectando una de las cadenas agroalimentarias más importantes entre ambos países.
Mientras México refuerza la presencia de seguridad en Michoacán, la reapertura de las inspecciones estadounidenses se convierte en la pieza clave para que el aguacate vuelva a cruzar la frontera.
Por ahora, el fruto mexicano sigue disponible, pero el mensaje es claro: mientras los cárteles mantengan capacidad para amenazar y extorsionar en la industria, hasta el aguacate puede convertirse en un asunto de seguridad internacional.
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