Imagen extraída de video de La Mañanera.
El impacto de la tecnología en la salud mental de los menores volvió al centro del debate durante la conferencia matutina encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum. La especialista en prevención de adicciones, Tania Jiménez García, presentó evidencia sobre los efectos del uso excesivo de dispositivos electrónicos y plataformas digitales.
La maestra en Orientación Psicológica explicó que el uso problemático de redes sociales y videojuegos activa los mismos circuitos cerebrales relacionados con otras adicciones. Según expuso, la sobreestimulación del sistema de recompensa provoca una liberación excesiva de dopamina, el neurotransmisor asociado con el placer.
Indicó que, cuando esta estimulación se mantiene de forma constante, el cerebro reduce su producción natural de dopamina y disminuye la cantidad de receptores disponibles, lo que provoca que actividades cotidianas dejen de generar satisfacción.
Jiménez García también advirtió que la sobreexposición a pantallas puede afectar la corteza prefrontal, región responsable de funciones como la atención, la concentración, el control de impulsos, la regulación emocional, la toma de decisiones y la resolución de problemas.
De acuerdo con la especialista, diversos estudios han encontrado que las personas con un uso problemático de internet y videojuegos presentan una reducción de materia gris y del volumen de esta zona cerebral, cuyo desarrollo concluye aproximadamente entre los 21 y 24 años.
Entre las señales de alerta mencionó la pérdida de control sobre el tiempo de uso, la necesidad constante de revisar el teléfono, continuar utilizando los dispositivos pese a consecuencias negativas, requerir cada vez más tiempo de pantalla para obtener satisfacción y presentar irritabilidad o ansiedad cuando se limita el acceso.
Durante su participación, sostuvo que estas conductas cumplen características similares a las observadas en otras dependencias, al incluir pérdida de control, deseo intenso de consumo, tolerancia y síntomas de abstinencia.
No obstante, señaló que el cerebro posee la capacidad de recuperarse gracias a la neuroplasticidad. Por ello, recomendó sustituir el tiempo frente a las pantallas por actividades como la lectura, el ejercicio, el juego, la convivencia familiar y otras dinámicas que favorezcan el desarrollo saludable.
Como parte de las recomendaciones, explicó que en menores de entre 0 y 6 años puede ser necesario retirar completamente el dispositivo durante periodos determinados; en niños de 6 a 12 años, reducir de manera significativa el acceso durante varias semanas; mientras que en adolescentes sugirió una disminución gradual acompañada de supervisión y apoyo emocional.
Finalmente, la especialista subrayó que, cuando el uso de la tecnología comienza a afectar la vida escolar, familiar o social de los menores, es importante buscar orientación profesional para prevenir que el problema evolucione hacia una dependencia.
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