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¿EL SOL DE NOCHE? EE.UU. DA LUZ VERDE A SATÉLITES QUE PODRÍAN ALIMENTAR PLANTAS SOLARES TRAS EL ATARDECER

¿EL SOL DE NOCHE? EE.UU. DA LUZ VERDE A SATÉLITES QUE PODRÍAN ALIMENTAR PLANTAS SOLARES TRAS EL ATARDECER

Estados Unidos autorizó las pruebas de Eärendil-1, un satélite equipado con un enorme reflector capaz de redirigir luz solar hacia la Tierra durante la noche. La propuesta busca extender la generación de energía fotovoltaica, pero también despierta preocupación entre astrónomos y ambientalistas.

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¿EL SOL DE NOCHE? EE.UU. DA LUZ VERDE A SATÉLITES QUE PODRÍAN ALIMENTAR PLANTAS SOLARES TRAS EL ATARDECER

Estados Unidos autorizó las pruebas de Eärendil-1, un satélite equipado con un enorme reflector capaz de redirigir luz solar hacia la Tierra durante la noche. La propuesta busca extender la generación de energía fotovoltaica, pero también despierta preocupación entre astrónomos y ambientalistas.

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Un “espejo” en el espacio para llevar luz a la Tierra

La empresa estadounidense Reflect Orbital impulsa una tecnología que pretende aprovechar la radiación solar incluso después del atardecer. Su satélite experimental Eärendil-1 cuenta con un reflector de aproximadamente 18 por 18 metros que puede orientar la luz del Sol hacia zonas determinadas del planeta.

La autorización de la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) permitirá realizar pruebas operativas durante un periodo de hasta dos años. El objetivo será evaluar la precisión, estabilidad y eficiencia con la que el sistema puede proyectar iluminación desde la órbita terrestre baja.

De acuerdo con el proyecto, el haz podría cubrir una zona de aproximadamente cinco kilómetros de diámetro, permitiendo que instalaciones fotovoltaicas reciban radiación adicional durante determinadas horas nocturnas.

La propuesta contempla un modelo comercial en el que parques solares y gobiernos podrían contratar el servicio. La tarifa inicial estimada rondaría los 5 mil dólares por hora, aunque el proyecto todavía enfrenta importantes desafíos técnicos y regulatorios.

Energía solar después del atardecer

Uno de los principales argumentos de Reflect Orbital es combatir la intermitencia de la energía solar. Actualmente, los paneles fotovoltaicos dejan de generar electricidad cuando desaparece la radiación solar directa.

La compañía plantea que la luz reflejada podría utilizarse durante periodos de alta demanda eléctrica, reduciendo potencialmente la necesidad de recurrir a plantas de respaldo que funcionan con combustibles fósiles.

El sistema también tendría posibles aplicaciones durante emergencias. En zonas afectadas por desastres naturales y con infraestructura eléctrica dañada, los satélites podrían proporcionar iluminación sin necesidad de instalar inmediatamente postes, cableado o generadores.

Sin embargo, la tecnología todavía está lejos de garantizar una producción nocturna equivalente a la que ofrecen los paneles bajo el Sol directo.

Una idea que ya había intentado Rusia

La propuesta tampoco es completamente nueva. Hace más de tres décadas, la Unión Soviética y posteriormente Rusia desarrollaron el proyecto Znamya, cuyo propósito era utilizar enormes reflectores orbitales para llevar luz solar a regiones terrestres durante la noche.

En febrero de 1993, Znamya 2 logró desplegar un reflector de alrededor de 20 metros y produjo sobre la Tierra un punto luminoso de unos cinco kilómetros de diámetro.

El experimento demostró que era posible redirigir luz solar desde el espacio, aunque también evidenció importantes limitaciones. El haz resultó menos intenso de lo esperado, era difícil mantenerlo estable y se desplazaba rápidamente sobre la superficie terrestre.

Un segundo intento, Znamya 2.5, fracasó en 1999 cuando el reflector quedó atrapado durante su despliegue. El proyecto terminó abandonado y una versión posterior, mucho más grande, nunca consiguió financiación.

El problema: ¿qué pasará con el cielo nocturno?

El proyecto de Reflect Orbital ha provocado críticas de especialistas preocupados por la contaminación lumínica. Los astrónomos advierten que miles de objetos reflectantes en órbita podrían interferir con las observaciones científicas y alterar la apariencia natural del cielo.

También existen interrogantes sobre sus posibles efectos en la fauna. La iluminación artificial nocturna puede modificar los ciclos naturales de diversas especies, incluidos animales que dependen de la oscuridad para orientarse, alimentarse o migrar.

Otro desafío es la intensidad y duración de la iluminación. Los satélites se desplazan a gran velocidad alrededor de la Tierra, por lo que mantener un haz concentrado sobre una misma ubicación durante largos periodos requeriría una enorme cantidad de unidades orbitales.

¿Miles de satélites para iluminar una sola zona?

Las estimaciones sobre el tamaño que podría alcanzar la futura constelación son precisamente uno de los aspectos más polémicos. Reflect Orbital ha planteado una expansión a miles de satélites, mientras que algunos análisis independientes consideran que podrían ser necesarias cantidades mucho mayores para alcanzar intensidades significativas.

El proyecto ha sido presentado como una posible nueva herramienta para aprovechar la energía solar, pero su viabilidad económica, técnica y ambiental todavía está bajo debate.

Por ahora, Eärendil-1 representa más un experimento que una revolución energética consolidada. Si las pruebas tienen éxito, podrían abrir la puerta a una nueva generación de infraestructura orbital; si no, el proyecto podría repetir algunos de los problemas que ya enfrentaron los espejos espaciales décadas atrás.

La gran pregunta queda en el aire: ¿estamos ante una nueva forma de generar energía limpia o ante el inicio de una era en la que el ser humano también modificará la oscuridad de la noche?



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