Imagen extraída de video.
La antesala del esperado duelo entre México e Inglaterra estuvo marcada por la confusión. Diversos reportes apuntaban a que el comité organizador analizaba adelantar el encuentro del domingo al mediodía, argumentando riesgos por tormentas eléctricas y preocupaciones de seguridad derivadas de las concentraciones masivas registradas en días recientes.
El cambio habría representado un golpe importante para la logística de ambos equipos. Horarios de alimentación, descanso, activación física, entrenamientos, operación del estadio, movilidad en la Ciudad de México e incluso la planeación de las transmisiones televisivas tendrían que modificarse apenas unos días antes del encuentro.
Sin embargo, tras las reacciones generadas, la decisión fue revertida y el partido se mantiene programado para las 18:00 horas del domingo 5 de julio en el Estadio Ciudad de México, como estaba previsto desde un inicio.
Uno de los factores que habría pesado para dar marcha atrás fue el malestar tanto de la Federación Mexicana de Futbol como de la Asociación Inglesa de Futbol, luego de que las versiones sobre el cambio trascendieran primero en medios de comunicación antes de que existiera una notificación oficial para las delegaciones.
El técnico de la Selección Mexicana, Javier Aguirre, fue uno de los más críticos con la posibilidad del ajuste. El estratega calificó el cambio como "una patada en el estómago", al considerar que modificar el horario a tan poco tiempo del encuentro obligaba a rehacer toda la planificación deportiva diseñada durante la semana.
Además del impacto en la preparación física, especialistas señalaron que un partido al mediodía habría cambiado por completo las condiciones de juego. La mayor temperatura y radiación solar en la capital del país podrían haber incrementado el desgaste de ambos planteles, especialmente en un escenario de alta exigencia competitiva.
Aunque oficialmente se mencionaron el clima y la seguridad como las principales razones para estudiar el ajuste, la falta de una explicación detallada por parte del organismo organizador alimentó las especulaciones sobre otros factores relacionados con la logística internacional y los compromisos de transmisión.
Por ahora, el encuentro se jugará en el horario originalmente pactado, lo que permite a ambos equipos mantener intacta su preparación. Sin embargo, la polémica dejó en evidencia cómo una modificación de última hora puede generar incertidumbre dentro y fuera de la cancha, incluso antes de que ruede el balón.
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