NUEVO LEÓN

Sismos, “olor a gato” y fracking: La extraña coincidencia que inquieta a Nuevo León

Sismos, “olor a gato” y fracking: La extraña coincidencia que inquieta a Nuevo León

Un olor descrito por habitantes como “orines de gato”, gas o azufre volvió a generar preocupación en distintos puntos de Nuevo León. Al mismo tiempo, el aumento en los registros sísmicos ha alimentado teorías sobre una posible relación con el fracking, aunque no existe evidencia concluyente que vincule ambos fenómenos.

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Sismos, “olor a gato” y fracking: La extraña coincidencia que inquieta a Nuevo León

Un olor descrito por habitantes como “orines de gato”, gas o azufre volvió a generar preocupación en distintos puntos de Nuevo León. Al mismo tiempo, el aumento en los registros sísmicos ha alimentado teorías sobre una posible relación con el fracking, aunque no existe evidencia concluyente que vincule ambos fenómenos.

Imagen compartida en medios de redes sociales.

La Zona Metropolitana de Monterrey volvió a estar en el centro de las conversaciones luego de que habitantes de distintos municipios reportaran un fuerte olor en el ambiente durante los últimos días. Los testimonios describieron el aroma como parecido a orina de gato, gas o azufre.

Los reportes se extendieron por sectores de Monterrey, San Jerónimo, Loma Larga y la Zona Tec, así como por municipios como Santa Catarina, García, Apodaca, San Nicolás y Escobedo. En redes sociales, algunos usuarios incluso señalaron que el olor alcanzó otras zonas del estado.

La situación generó preocupación entre habitantes que inicialmente pensaron que el olor provenía de sus propias viviendas o de alguna fuga de gas. Sin embargo, la cantidad de reportes hizo evidente que se trataba de un fenómeno percibido en diferentes puntos.

Autoridades descartan un riesgo inmediato

Ante las denuncias, la Secretaría de Medio Ambiente de Nuevo León informó que realizó recorridos y supervisiones mediante la División Ambiental, en coordinación con Protección Civil estatal.

De acuerdo con la dependencia, durante las revisiones realizadas no se detectó un riesgo para la población. Las autoridades señalaron además que mantienen vigilancia en los puntos donde fueron recibidos los reportes.

Sin embargo, el origen específico del olor no ha sido establecido públicamente. Esta falta de información ha provocado que habitantes y colectivos ambientales exijan estudios más detallados y mayor transparencia sobre las inspecciones realizadas.

¿Y qué tienen que ver los sismos?

La preocupación aumentó porque Nuevo León también ha registrado una mayor cantidad de movimientos telúricos durante las últimas décadas. El Congreso estatal ha documentado alrededor de 600 movimientos desde 2000 hasta mayo de 2025, según datos citados del Servicio Sismológico Nacional.

Esta situación ha impulsado nuevamente el debate sobre la posible participación de actividades humanas, entre ellas la fractura hidráulica o fracking, en determinados eventos sísmicos.

Pero una cosa es la preocupación por la actividad sísmica y otra atribuirle el olor. Hasta ahora no existe evidencia que demuestre que ambos fenómenos estén directamente relacionados.

El debate sobre el fracking

El fracking utiliza fluidos inyectados a presión para fracturar formaciones rocosas y facilitar la extracción de hidrocarburos. Diversos estudios internacionales han documentado que determinadas actividades relacionadas con la inyección de fluidos pueden provocar sismicidad inducida, particularmente cuando existen fallas geológicas susceptibles.

En Nuevo León, legisladores y organizaciones ambientales han solicitado investigaciones para determinar si existe alguna relación entre actividades de extracción y determinados movimientos sísmicos. Sin embargo, la evidencia disponible no permite afirmar que el fracking sea la causa directa de toda la actividad sísmica registrada en el estado.

De hecho, investigaciones y análisis citados por Verificado señalan que la sismicidad de Nuevo León tiene causas multifactoriales y que también se han identificado procesos naturales y cambios en los niveles de presas como posibles factores.

El olor sigue siendo una incógnita

Mientras el debate sísmico continúa, el origen del peculiar olor reportado por los ciudadanos permanece sin una explicación oficial definitiva.

Las emisiones industriales, determinados compuestos químicos y las condiciones meteorológicas pueden favorecer la concentración de contaminantes y malos olores en la atmósfera. Sin embargo, no debe atribuirse una fuente específica sin que exista un estudio técnico que la confirme.

Por ahora, las autoridades sostienen que no existe un riesgo inmediato para la población, pero mantienen el monitoreo de los sitios señalados. También exhortaron a la ciudadanía a reportar cualquier situación de emergencia a los números 911 y 070.

La coincidencia entre malos olores y actividad sísmica ha generado inquietud, pero convertir esa coincidencia en una relación causal sería prematuro. La pregunta que permanece abierta es otra: ¿qué está provocando exactamente el olor que tantos habitantes de Nuevo León están reportando?

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