Foto: Reuters.
Estados Unidos enciende las alarmas por los drones del narcotráfico
En una comparecencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Marco Rubio aseguró que el uso creciente de drones por parte de organizaciones criminales mexicanas constituye un desafío que podría escalar más allá de los enfrentamientos entre grupos rivales.
El funcionario sostuvo que estos dispositivos son utilizados actualmente por los cárteles en conflictos internos, pero advirtió que eventualmente podrían ser empleados contra intereses de Estados Unidos. Según Rubio, se trata de una amenaza global que evoluciona constantemente y que requiere atención inmediata.
Ataques a presuntas “narcolanchas” generan polémica
Durante la misma audiencia, Rubio defendió las operaciones militares estadounidenses contra embarcaciones sospechosas de participar en actividades de narcotráfico en el Caribe y el Pacífico.
El secretario de Estado afirmó que dichas acciones se basan en múltiples filtros de inteligencia y procesos de verificación. Sin embargo, Washington ha sido criticado por no presentar públicamente pruebas concluyentes que demuestren que todas las embarcaciones atacadas estaban vinculadas al tráfico de drogas.
Diversos expertos en derecho internacional y organizaciones de derechos humanos han cuestionado estas operaciones, señalando que podrían constituir ejecuciones extrajudiciales al dirigirse contra civiles que no representan una amenaza inmediata para Estados Unidos.
El cuestionamiento de El Soberano: ¿quién les vende las armas?
Ante las declaraciones de Rubio sobre el poder de fuego y la tecnología utilizada por los grupos criminales en México, el medio El Soberano planteó una pregunta que ha cobrado fuerza en el debate público: ¿quién les vende las armas?
La postura del medio recuerda que la mayoría de las armas de alto poder aseguradas a organizaciones criminales en México tienen origen en Estados Unidos, donde operan redes de tráfico ilegal que abastecen a los cárteles.
En ese contexto, críticos consideran contradictorio que funcionarios estadounidenses alerten sobre el armamento y equipamiento de los grupos criminales sin asumir la responsabilidad que implica el constante flujo de armas provenientes de su propio territorio.
Seguridad compartida y responsabilidades pendientes
El debate vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de abordar la violencia y el crimen organizado desde una perspectiva bilateral. Mientras Washington insiste en reforzar las medidas contra los cárteles, sectores políticos y medios como El Soberano sostienen que también debe enfrentar el problema del tráfico de armas que cruza la frontera hacia México.
La discusión ocurre en un momento de creciente tensión en materia de seguridad regional, donde tanto el uso de nuevas tecnologías por parte del crimen organizado como el mercado ilegal de armas continúan siendo factores clave en la expansión de la violencia.
Recursos
Sobre Nosotros
Términos de Uso
Política de Cookies


