Foto de Getty Images ru.
La creciente influencia de la inteligencia artificial volvió a colocarse en el centro del debate internacional después de las declaraciones de la primera ministra interina de Dinamarca, Mette Frederiksen, quien calificó el desarrollo actual de esta tecnología como un riesgo para las democracias modernas.
Durante un evento celebrado en Copenhague, Frederiksen aseguró que los gobiernos han subestimado el poder acumulado por las grandes plataformas tecnológicas, las redes sociales y ahora las empresas dedicadas al desarrollo de inteligencia artificial.
“Hemos subestimado por completo el poder de los gigantes tecnológicos, de las redes sociales y ahora de la inteligencia artificial”, afirmó la mandataria, quien advirtió que se trata de una tecnología que aún no está suficientemente regulada y cuyos alcances reales todavía no se comprenden por completo.
La líder danesa sostuvo que el debate sobre la IA va mucho más allá de los avances tecnológicos y que existe una relación cada vez más estrecha entre el poder económico, el poder político y las empresas que lideran el desarrollo de estas herramientas.
Según Frederiksen, el riesgo principal radica en la concentración de influencia que podrían alcanzar las grandes compañías tecnológicas, al punto de afectar procesos democráticos y la toma de decisiones en las sociedades modernas.
Uno de los momentos más llamativos de su intervención fue cuando recordó una reunión que sostuvo hace algunos años con Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, empresa creadora de ChatGPT.
De acuerdo con la mandataria, al finalizar aquella conversación le dijo directamente a Altman: “Han creado un monstruo”. Según relató, el empresario respondió: “Sí. Y ahora depende de ustedes descubrir cómo lidiar con ello”.
Frederiksen también rechazó la idea de que el desafío de la inteligencia artificial pueda resolverse únicamente mediante educación o capacitación tecnológica. En su opinión, la solución pasa necesariamente por establecer marcos regulatorios sólidos.
“Hay que regular. Y hay que poner la democracia por delante de cualquier otra cosa”, señaló la primera ministra, quien advirtió que ignorar esta necesidad podría tener consecuencias profundas durante los próximos años.
Las declaraciones se producen en un contexto global donde gobiernos, organismos internacionales y empresas debaten cómo equilibrar el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial con la protección de derechos, la privacidad, la seguridad y los sistemas democráticos.
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