Créditos: AFP via Getty Images.
Bolivia atraviesa uno de los momentos más tensos de los últimos años. Las protestas contra el gobierno del presidente Rodrigo Paz ya cumplen tres semanas y han provocado bloqueos carreteros, saqueos, enfrentamientos violentos y una crisis de desabasto que mantiene a varias regiones prácticamente paralizadas.
Lo que comenzó como una protesta sectorial por la reducción de subsidios al combustible terminó convirtiéndose en un movimiento multisectorial que ahora involucra a transportistas, mineros, campesinos, maestros, sindicatos y simpatizantes del Movimiento al Socialismo (MAS), encabezado por el expresidente Evo Morales.
Las movilizaciones se concentran principalmente en La Paz, donde manifestantes cercaron calles cercanas a la Plaza Murillo, sede del Gobierno y del Congreso boliviano. Durante las protestas se registraron enfrentamientos con policías antimotines, quema de barricadas, ataques a edificios públicos y saqueos a comercios.
La violencia escaló al punto de que algunos manifestantes arrancaron puertas y mobiliario de edificios para usarlos como barricadas, mientras policías respondieron con gases lacrimógenos para contener el avance de las movilizaciones.
La empresa estatal Mi Teleférico suspendió temporalmente varias líneas debido a daños provocados durante las protestas. Además, un vehículo policial fue incendiado y diversos comerciantes denunciaron destrucción de negocios.
La Defensoría del Pueblo reportó que al menos 15 periodistas y cuatro equipos de prensa fueron agredidos durante la cobertura de las manifestaciones.
La crisis también comienza a reflejarse en hospitales y servicios básicos. Autoridades bolivianas confirmaron al menos tres muertes relacionadas indirectamente con los bloqueos, incluyendo pacientes que fallecieron dentro de ambulancias al no poder llegar a hospitales.
Los bloqueos carreteros mantienen incomunicado al departamento de La Paz desde hace casi dos semanas. Más de 5 mil camiones permanecen varados en carreteras y las cámaras empresariales calculan pérdidas superiores a los 50 millones de dólares diarios.
El desabasto de alimentos, gasolina y material médico ya comenzó a afectar seriamente a la población. Bancos cerraron temporalmente sucursales en la capital por motivos de seguridad y la petrolera estatal YPFB reportó afectaciones en el suministro de combustible.
El Gobierno ha intentado contener la crisis utilizando aviones militares para transportar alimentos y abrir corredores humanitarios, mientras Argentina envió apoyo aéreo con suministros básicos.
Pese a algunos intentos de diálogo, el presidente Rodrigo Paz mantiene una postura firme y defiende los recortes económicos como una medida necesaria para controlar el déficit fiscal del país.
Hasta ahora, las autoridades han detenido a unas 90 personas y desplegado alrededor de 3 mil 500 elementos de seguridad para desbloquear carreteras sin uso de armas letales.
En medio de la tensión, Evo Morales reapareció políticamente respaldando las protestas y acusando al Gobierno de ignorar las necesidades sociales relacionadas con inflación, alimentos y combustible.
Analistas advierten que Bolivia podría entrar en un escenario aún más delicado si continúan las confrontaciones entre sectores sociales, empresarios y simpatizantes del oficialismo y la oposición.
La crisis también abrió fracturas dentro del propio Gobierno, luego de que el vicepresidente Edmand Lara cuestionara los operativos policiales contra manifestantes, marcando distancia con Rodrigo Paz en plena escalada de tensión nacional.
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