Imagen extraída de video.
La empresa china Super Brain desarrolla avatares virtuales capaces de imitar la voz, apariencia y forma de hablar de personas fallecidas mediante inteligencia artificial.
Para crear estos “clones digitales”, los usuarios deben proporcionar fotografías, videos, mensajes de voz y otros registros personales del ser querido.
Según reportes internacionales, algunas familias utilizan la herramienta para mantener conversaciones virtuales con padres, hijos o abuelos fallecidos, generando una nueva tendencia tecnológica ligada al manejo emocional del duelo.
El costo del servicio básico ronda los 3 dólares, una cifra que ha llamado la atención por el acceso masivo que podría tener esta tecnología en el futuro.
Especialistas y usuarios en redes sociales ya comenzaron a debatir sobre las implicaciones éticas y psicológicas de este tipo de plataformas, especialmente por el posible impacto emocional que pueden provocar en personas vulnerables.
La propuesta también ha encendido alertas sobre privacidad y manejo de datos personales, ya que el funcionamiento de estos avatares depende de grandes cantidades de contenido íntimo y recuerdos digitales.
Mientras en Occidente la inteligencia artificial se ha popularizado principalmente por chatbots e imágenes generadas automáticamente, en China algunas compañías ya exploran modelos de negocio enfocados en la “inmortalidad digital”.
El crecimiento de este mercado podría abrir una nueva industria multimillonaria basada en la preservación virtual de recuerdos, identidades y conversaciones de personas fallecidas.
La discusión sobre hasta dónde debe llegar la inteligencia artificial continúa creciendo, especialmente ante tecnologías que buscan replicar aspectos humanos cada vez más sensibles y emocionales.
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