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En medio de apagones constantes y un sistema eléctrico cada vez más deteriorado, Cuba ha intensificado la instalación de parques solares con tecnología china como parte de su estrategia para aliviar la crisis energética que afecta a millones de habitantes.
Durante los últimos cinco años, las importaciones cubanas de paneles fotovoltaicos fabricados en China aumentaron más de un 1,800%, mientras que decenas de nuevos parques solares comenzaron operaciones en distintos puntos del país con apoyo del gobierno de Pekín.
China, que domina cerca del 80% de la cadena mundial de suministro de tecnología solar, se ha convertido en el principal socio de Cuba en energías renovables, suministrando paneles, inversores, equipos especializados y asistencia técnica.
Sin embargo, especialistas consideran que el impacto de estos proyectos sigue siendo limitado debido al deterioro de la red eléctrica cubana, que carece de infraestructura suficiente para integrar de forma eficiente la nueva capacidad de generación.
Actualmente, la energía solar representa alrededor del 9% de la producción eléctrica de la isla, porcentaje insuficiente para cubrir la demanda, especialmente durante las horas nocturnas, cuando el consumo alcanza sus niveles más altos.
El economista cubano Ricardo Torres advirtió que el país también enfrenta la ausencia de sistemas de almacenamiento con baterías, lo que impide aprovechar plenamente la generación fotovoltaica y reduce la eficiencia de los nuevos parques solares.
Además del suministro tecnológico, China ha fortalecido su presencia económica mediante acuerdos que incluyen el intercambio de equipos por recursos estratégicos como el níquel, mineral clave para la fabricación de baterías, vehículos eléctricos y tecnologías avanzadas.
Analistas consideran que este esquema genera una relación asimétrica, ya que mientras Cuba obtiene infraestructura energética, Pekín asegura el acceso a materias primas estratégicas y amplía su influencia económica en el Caribe.
La crisis energética cubana también continúa agravándose por problemas estructurales, como plantas termoeléctricas obsoletas, fallas constantes, escasez de combustible y elevadas pérdidas en las redes de transmisión y distribución.
En semanas recientes, importantes centrales eléctricas como Felton y Antonio Guiteras registraron nuevas interrupciones que volvieron a provocar apagones masivos en distintas regiones del país.
Aunque el gobierno cubano proyecta aumentar significativamente la participación de las energías renovables en los próximos años, especialistas señalan que la modernización de la red eléctrica será indispensable para que la inversión en energía solar produzca resultados sostenibles.
El avance de China en este sector también ha despertado preocupaciones sobre la creciente dependencia tecnológica de la isla, ya que el mantenimiento, las actualizaciones, los componentes y buena parte del software utilizado permanecerían bajo control de empresas chinas, fortaleciendo la influencia estratégica de Pekín sobre una infraestructura considerada crítica para el futuro energético de Cuba.
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