Fotoarte: Mariana Flores.
El futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) entra en una etapa decisiva. De acuerdo con un reporte de Reuters, el gobierno de Donald Trump informará oficialmente que no ejercerá la opción para extender el acuerdo comercial, vigente desde 2020 y sucesor del TLCAN.
El anuncio coincidirá con el inicio de la revisión formal del tratado, durante una reunión virtual entre los responsables de comercio de los tres países. Aunque la decisión no implica la cancelación inmediata del acuerdo, sí pone en marcha el mecanismo conocido como "cláusula de extinción", negociado durante el primer mandato de Trump.
Con ello comenzará un periodo de revisión de seis años, acompañado por una cuenta regresiva de diez años que, si no concluye con un consenso entre las tres naciones, podría llevar a la expiración del T-MEC el 1 de julio de 2036.
El proceso contempla revisiones periódicas y negociaciones continuas. En caso de no alcanzarse un acuerdo sobre las modificaciones propuestas, el tratado permanecería en un estado de revisión permanente mediante reuniones anuales hasta su posible vencimiento.
Las negociaciones se han centrado principalmente en las exigencias de Washington para endurecer las reglas de origen de la industria automotriz. Estados Unidos busca que los vehículos fabricados en Norteamérica incorporen un mayor porcentaje de componentes producidos específicamente en territorio estadounidense, además de elevar el contenido regional requerido para acceder a los beneficios del acuerdo.
La administración de Trump también pretende reforzar las medidas para impedir que productos chinos utilicen el T-MEC como vía para ingresar al mercado estadounidense con ventajas arancelarias.
Hasta ahora, las conversaciones formales se han desarrollado principalmente entre Estados Unidos y México. Una tercera ronda de negociaciones está prevista para la semana del 20 de julio, mientras que Canadá permanece al margen de este proceso, en medio de diversas diferencias comerciales con Washington relacionadas con productos lácteos, bebidas alcohólicas y otros sectores estratégicos.
Fuentes cercanas a las negociaciones señalan que Estados Unidos ha planteado elevar hasta un 50% el contenido específico estadounidense en los vehículos fabricados en la región, lo que incrementaría el contenido regional total requerido hasta aproximadamente un 82% para acceder a los beneficios comerciales. Paralelamente, ambos gobiernos también analizan nuevos esquemas arancelarios para la industria automotriz.
Desde el gobierno mexicano se reconoce que existen coincidencias con Washington respecto a algunos desafíos que enfrenta el tratado, como la pérdida de empleos manufactureros en Estados Unidos, el creciente uso de componentes asiáticos en la producción regional y el aumento del transbordo comercial. Sin embargo, las diferencias radican en los mecanismos para atender estos problemas.
Donald Trump ha endurecido su postura respecto al acuerdo que él mismo impulsó durante su primera administración. Aunque en 2020 calificó al T-MEC como "el acuerdo comercial más justo y beneficioso" para Estados Unidos, posteriormente comenzó a cuestionar su continuidad al argumentar que el déficit comercial con México siguió creciendo. En distintas ocasiones ha manifestado su preferencia por utilizar aranceles como herramienta de negociación, particularmente en sectores como el automotriz, el acero y el aluminio.
Especialistas consideran que el anuncio de este miércoles no representa el fin inmediato del tratado, sino el comienzo de una compleja etapa de negociaciones que definirá el futuro de la integración económica de Norteamérica y de las cadenas de suministro que sostienen a miles de empresas y millones de empleos en los tres países.
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