Foto: Reuters
El precio del petróleo volvió a dispararse en los mercados internacionales luego de un ataque contra instalaciones energéticas en Irán, elevando el barril de Brent por encima de los 107 dólares.
De acuerdo con reportes basados en información de agencias internacionales, el alza responde al impacto del ataque en el yacimiento de South Pars, considerado uno de los complejos de gas más importantes del mundo.
La ofensiva provocó daños en infraestructura energética y obligó a suspender parcialmente operaciones, lo que encendió las alertas sobre posibles interrupciones en el suministro global de energía.
En respuesta, autoridades iraníes advirtieron que podrían atacar instalaciones energéticas en países del Golfo, como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar, elevando el riesgo de una escalada regional.
Analistas señalan que cualquier afectación en esta zona tiene un efecto inmediato en los precios internacionales, debido a su papel estratégico en la producción y distribución de petróleo y gas.
El repunte del crudo también refleja el temor de los mercados a una crisis energética más amplia, en un contexto donde el conflicto en Medio Oriente continúa intensificándose y afectando rutas clave de suministro.
Así, el petróleo vuelve a convertirse en termómetro de la tensión global, con precios que responden no solo a la oferta y la demanda, sino al avance de un conflicto que amenaza con extenderse.
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