Imagen extraída de película.
La nueva cinta protagonizada por Pedro Pascal se convirtió en el estreno más exitoso del fin de semana en Estados Unidos y Canadá, impulsada por el enorme fenómeno que representa Grogu, mejor conocido por los fans como “Baby Yoda”.
Dirigida por Jon Favreau, la película logró recaudar 102 millones de dólares solo en Norteamérica durante el puente del Día de los Caídos.
Aunque no superó los récords históricos de otras entregas de Star Wars en la era Disney, sí rebasó las expectativas iniciales de la industria y dejó atrás el fantasma del fracaso comercial que persiguió a Solo: A Star Wars Story.
Uno de los puntos que más favorece al proyecto es su presupuesto. Mientras Solo costó cerca de 300 millones de dólares, The Mandalorian and Grogu tuvo un costo aproximado de 165 millones, lo que mejora considerablemente sus posibilidades de rentabilidad.
La cinta continúa la historia iniciada en la exitosa serie de Disney+, considerada una de las producciones más populares del universo Star Wars en streaming.
En esta nueva aventura, Din Djarin y Grogu emprenden una peligrosa misión para rescatar a Rotta, hijo de Jabba el Hutt. El personaje cuenta con la voz de Jeremy Allen White, reconocido por su participación en la serie The Bear.
Aunque la crítica especializada se mostró dividida y la película obtuvo 63% de aprobación en Rotten Tomatoes, la respuesta del público fue mucho más positiva, alcanzando una calificación A- en CinemaScore.
El estreno también representa un momento clave para Lucasfilm, que atraviesa una etapa de transición creativa bajo la supervisión de Dave Filoni y Lynwen Brennan, quienes buscan redefinir el futuro cinematográfico de la saga.
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