Imagen compartida por medio El Sol de Chilpancingo.
Guerrero continúa encabezando la actividad sísmica nacional al acumular 8 mil 43 temblores durante 2026, de acuerdo con el monitoreo de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil del estado.
La cifra representa el 34.14 por ciento de los 23 mil 551 sismos registrados en todo el país, consolidando a la entidad como la de mayor movimiento telúrico en México durante el presente año.
En segundo lugar nacional se ubica Oaxaca, con 4 mil 778 sismos, equivalente al 20.29 por ciento del total nacional. Le siguen Chiapas, con 4 mil 491 movimientos, y Michoacán, con 689 eventos registrados.
El reporte señala que en Guerrero se contabilizó un sismo con magnitud entre 6 y 6.9, tres de entre 5 y 5.9, 199 de magnitud entre 4 y 4.9, 4 mil 624 de entre 3 y 3.9, 3 mil 201 de entre 2 y 2.9, y 15 movimientos menores a magnitud 2.
San Marcos fue el municipio con mayor actividad sísmica al registrar 5 mil 259 eventos, incluyendo el único movimiento superior a magnitud 6 ocurrido en la entidad durante este periodo.
Por su parte, Ometepec ocupó el segundo lugar con 624 sismos, entre ellos un movimiento superior a magnitud 5 y otros 30 de entre 4 y 4.9.
En conjunto, ambos municipios concentraron 5 mil 883 movimientos telúricos en la región Costa Chica, lo que representa el 73.14 por ciento de todos los sismos registrados en Guerrero durante este año.
Las autoridades estatales informaron que el promedio diario de actividad sísmica alcanza los 39.10 movimientos, reflejando la intensa dinámica tectónica que mantiene la entidad.
Además, el acumulado de 2026 ya rebasó por 2 mil 242 eventos los 5 mil 801 sismos registrados durante todo 2025, pese a que aún no concluye el año.
Tan solo en las últimas 24 horas, Protección Civil reportó 10 sismos con epicentros cercanos a Petatlán, Atoyac, San Marcos, Zihuatanejo y Acapulco, con magnitudes que oscilaron entre 2.4 y 3.9.
México y el Cinturón de Fuego
Especialistas recuerdan que México forma parte del llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las regiones con mayor actividad sísmica y volcánica del planeta. Esto se debe a que el territorio nacional se encuentra sobre cinco placas tectónicas.
De acuerdo con el Servicio Sismológico Nacional, las placas que interactúan en el país son la Norteamericana, la del Pacífico, la del Caribe, la de Cocos y la microplaca de Rivera. El movimiento constante entre ellas genera miles de sismos cada año.
La Brecha de Guerrero sigue bajo vigilancia
Uno de los puntos de mayor interés para la comunidad científica es la denominada Brecha de Guerrero, una franja ubicada frente a la Costa Grande del estado donde no se ha registrado un terremoto superior a magnitud 7 desde 1911.
Esta zona se extiende aproximadamente entre 150 y 230 kilómetros, desde el sur de Acapulco hasta Papanoa, y se localiza en el área donde la Placa de Cocos se introduce por debajo de la Placa Norteamericana, acumulando tensión tectónica durante más de un siglo.
Aunque en 2014 ocurrieron sismos de magnitud 7.2, 6.4 y 6.1 cerca de Petatlán y Técpan, los especialistas señalaron que ninguno tuvo su epicentro dentro de la brecha, por lo que continúa siendo objeto de monitoreo permanente.
¿Los temblores frecuentes reducen el riesgo de un gran terremoto?
Los expertos señalan que existe un mito ampliamente difundido: creer que los sismos pequeños o constantes "liberan energía" y evitan un terremoto mayor. Sin embargo, la evidencia científica indica que esto no ocurre.
La razón es que la escala de magnitud sísmica es exponencial. Cada incremento de un grado representa aproximadamente 32 veces más energía liberada que el nivel anterior.
En términos matemáticos, serían necesarios cerca de mil sismos de magnitud 5 o más de 32 mil de magnitud 4, todos ocurridos prácticamente en el mismo punto, para liberar una energía comparable a la de un terremoto de magnitud 7, un escenario que no sucede en la naturaleza.
Los especialistas también explican que los enjambres sísmicos o los movimientos moderados constantes no significan necesariamente que el peligro haya disminuido. En algunos casos reflejan que la zona continúa sometida a esfuerzos tectónicos e incluso pueden presentarse antes de un evento de mayor magnitud, aunque por sí solos no permiten predecir un terremoto.
Los sismos lentos tampoco eliminan el riesgo
Investigadores del Servicio Sismológico Nacional y de la UNAM han documentado la presencia de los llamados "sismos lentos" en la Brecha de Guerrero. Se trata de desplazamientos profundos que duran días o semanas y que generalmente no son perceptibles para la población.
Estos fenómenos ayudan a liberar parte de la tensión acumulada, pero los modelos científicos indican que no eliminan completamente la posibilidad de que ocurra una ruptura de mayor magnitud en esa región.
Las autoridades enfatizan que, aunque actualmente no existe un método capaz de predecir cuándo ocurrirá un gran terremoto, la constante actividad sísmica en Guerrero refuerza la importancia de mantener actualizados los planes familiares de protección civil, participar en simulacros y atender únicamente la información emitida por fuentes oficiales.
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