Imagen extraída de redes sociales.
El caso de Manuel Alejandro Mora Serna, conocido como Álex Serna, ha generado conmoción e indignación en Guerrero. El activista ambiental y creador de contenido fue identificado sin vida por sus familiares en el Servicio Médico Forense (Semefo), luego de permanecer varios días en calidad de desconocido.
Serna desapareció el pasado 20 de junio, fecha en la que también realizó su última publicación en redes sociales. En ese video denunció presuntas afectaciones ambientales atribuidas a una empresa deshidratadora de mango en la comunidad de La Saladita, señalando supuestas extracciones irregulares de agua y contaminación.
Semanas antes de su desaparición, el comunicador había denunciado públicamente haber recibido mensajes intimidatorios a través de redes sociales. En marzo hizo públicas las amenazas, asegurando que estaban relacionadas con las investigaciones y denuncias que difundía sobre temas ambientales y posibles actos de corrupción en la región de la Costa Grande.
De acuerdo con los reportes, el cuerpo de Serna corresponde al de un hombre localizado el 23 de junio dentro de un tambo de plástico azul, con huellas de violencia, a un costado de la carretera federal Acapulco–Zihuatanejo, entre las comunidades de Arroyo Seco y Coyuquilla Norte, en el municipio de Petatlán.
El cadáver permaneció varios días sin ser identificado en el Semefo hasta que sus familiares confirmaron su identidad, poniendo fin a la búsqueda iniciada tras su desaparición. Horas antes de ello, la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas de Guerrero aún había difundido una ficha para solicitar el apoyo ciudadano en su localización.
Álex Serna contaba con una comunidad de aproximadamente 24 mil seguidores en Facebook, donde compartía transmisiones y videos sobre problemáticas ambientales y sociales en la Costa Grande de Guerrero. Entre sus señalamientos recientes figuraban presuntas irregularidades en proyectos y empresas de la región; sin embargo, esas acusaciones no han sido confirmadas por las autoridades ni existe, hasta el momento, un pronunciamiento público de las empresas mencionadas.
El asesinato ha provocado reacciones de periodistas, organizaciones civiles y ciudadanos que exigen una investigación exhaustiva para esclarecer los hechos. El caso vuelve a poner el foco sobre la violencia contra comunicadores en Guerrero, uno de los estados con mayores registros de agresiones contra periodistas en el país.
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