Créditos: Foto de Afzal Sofi para Al Jazeer
La situación ya golpea con fuerza a millones de personas, especialmente a trabajadores, adultos mayores y comunidades vulnerables que soportan temperaturas cada vez más extremas.
De acuerdo con recientes estudios climáticos, las zonas urbanas de India se están calentando mucho más rápido que las áreas rurales. Actualmente, 95 de las 100 ciudades más calientes del mundo se encuentran en territorio indio.
Los científicos asociados al Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) señalaron que la temperatura promedio del país aumentó cerca de 0.9°C entre 2015 y 2024 en comparación con los registros del siglo pasado.
En regiones del oeste y noreste de India, el día más caluroso del año ya es entre 1.5°C y 2°C más caliente que en la década de 1950.
La expansión acelerada de ciudades y carreteras ha destruido los sistemas naturales que ayudaban a refrescar las zonas urbanas. Lagos, estanques y áreas verdes han sido reemplazados por construcciones de concreto y asfalto.
Estas superficies absorben calor durante el día y lo liberan por la noche, provocando que las ciudades mantengan temperaturas sofocantes incluso durante la madrugada.
Además, el exceso de vehículos, industrias y aparatos de aire acondicionado genera enormes cantidades de calor artificial que empeoran todavía más la crisis.
Uno de los casos más alarmantes es el de Bhopal, donde la cobertura forestal cayó de 35% en 2009 a apenas 9% en 2019. Las proyecciones indican que podría reducirse a solo 3% para el año 2030.
Especialistas advierten que India está pagando las consecuencias de décadas de deforestación masiva para construir carreteras, proyectos mineros e infraestructura urbana sin control ambiental.
El Índice Global de Riesgo Climático ubica a India como el quinto país más vulnerable del mundo frente a fenómenos meteorológicos extremos.
Un estudio internacional advirtió incluso que, si las temperaturas continúan aumentando, algunas regiones podrían volverse prácticamente inhabitables para personas expuestas varias horas al sol directo hacia finales de siglo.
Mientras tanto, organizaciones climáticas estiman que más de 350 ciudades en el mundo ya sufren calor extremo, cifra que podría dispararse a 970 ciudades para 2050.
Aunque distintos gobiernos estatales han anunciado planes climáticos multimillonarios, expertos denuncian que los presupuestos reales destinados al medio ambiente siguen siendo mínimos frente a la magnitud de la crisis.
Para científicos y ambientalistas, el problema ya dejó de ser una amenaza futura: el cambio climático se convirtió en una emergencia humanitaria del presente.
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