Imagen compartida en redes sociales.
La muerte de la influencer estadounidense Sara Gilson ha causado conmoción en redes sociales y reavivado el debate sobre la violencia familiar y la efectividad de las órdenes de protección. El caso ocurrió en Owasso, Oklahoma, donde la creadora de contenido fue localizada sin vida junto a su esposo, Jeremiah “Shawn” Duffey.
De acuerdo con las autoridades, todo apunta a un presunto homicidio-suicidio. Los cuerpos fueron encontrados dentro de una vivienda después de que los servicios de emergencia recibieran una llamada al 911 en la que se escuchaban gritos, llanto y un aparente disparo.
Minutos después, un menor llegó a la casa de un vecino para pedir ayuda y aseguró que su padrastro había disparado contra su madre, según los reportes policiales. Al arribar al domicilio, los agentes encontraron sin vida tanto a Gilson como a Duffey, ambos con aparentes heridas de bala en la cabeza.
El crimen ocurrió menos de dos semanas después de que Sara publicara un video en TikTok donde acusó públicamente a quien identificó como su futuro exesposo de ser pedófilo. La denuncia se dio en medio de una investigación iniciada tras el señalamiento de una menor por presuntos tocamientos indebidos durante un evento deportivo.
Tras conocer la investigación, Gilson solicitó y obtuvo una orden de protección de emergencia el 10 de junio, la cual obligaba a Duffey a mantenerse alejado de ella y abandonar el domicilio familiar. La medida fue ampliada posteriormente y seguía vigente hasta agosto de este año.
Documentos judiciales también revelan que la influencer había solicitado otras dos órdenes de protección en 2021, aunque ambas fueron desestimadas al no presentarse a las audiencias correspondientes.
En la solicitud más reciente, Sara advirtió que su esposo poseía un arma de fuego y que anteriormente había amenazado con quitarse la vida. Estos antecedentes ahora forman parte de las principales líneas de investigación que siguen las autoridades.
Además, medios estadounidenses difundieron parte del audio de la llamada al 911 realizada la noche del crimen. En la grabación se escucha al operador explicar que intentaba restablecer la comunicación mientras, al fondo, se percibían gritos desesperados y un fuerte estruendo.
La Policía de Owasso mantiene abiertas las investigaciones para reconstruir con precisión lo ocurrido. Mientras tanto, el hijo de Sara Gilson fue puesto bajo custodia de protección y posteriormente entregado a un familiar no involucrado en el caso.
Recursos
Sobre Nosotros
Términos de Uso
Política de Cookies


