Ataques a la refinería de petróleo de Teherán, Irán, el 7 de marzo de 2026. Foto: AFP
TEHERÁN / WASHINGTON – Entre el martes 10 y el miércoles 11 de marzo de 2026, el conflicto armado entre la coalición liderada por Israel y Estados Unidos contra Irán ha alcanzado un punto de inflexión crítico. Mientras las operaciones militares en el Estrecho de Ormuz y los bombardeos sobre centros de mando iraníes han diezmado gran parte de la infraestructura de la Guardia Revolucionaria, las declaraciones políticas desde la Casa Blanca contrastan con una realidad de fuego cruzado que aún no da tregua en la región.
El "Martes Feroz" y el bloqueo del crudo
El martes 10 de marzo fue catalogado por analistas y mandos militares como el día más intenso de la campaña hasta la fecha. El Comando Central de EE. UU. (CENTCOM) confirmó la destrucción de 16 buques minadores iraníes que intentaban sembrar explosivos en el Estrecho de Ormuz. Esta maniobra de Irán, que buscaba colapsar el tránsito de petróleo mundial, fue respondida con una ofensiva aérea coordinada sobre Bandar Abbas y Teherán, donde se reportaron ataques a infraestructuras clave de defensa y energía.
Ante el cierre virtual de esta vía marítima, por donde pasa el 20% del crudo mundial, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) tomó este miércoles una medida sin precedentes: la liberación de 400 millones de barriles de petróleo de sus reservas de emergencia, la mayor cantidad en su historia, en un intento desesperado por estabilizar los precios globales.
Contradicciones en el mando
El miércoles 11 de marzo estuvo marcado por la disonancia en los mensajes de los aliados. El presidente de EE. UU., Donald Trump, declaró en una entrevista que la guerra está "cerca de terminar" argumentando que "prácticamente no queda nada que atacar" tras la destrucción de la fuerza aérea y naval iraní. Trump enfatizó que Irán está "al final de la línea" y que el control sobre sus capacidades es total.
Sin embargo, desde Tel Aviv, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, aseguró que la operación continuará "sin límites de tiempo" hasta alcanzar todos los objetivos estratégicos. Esta postura se vio respaldada por los hechos: a pesar de las palabras de Trump, los bombardeos israelíes persistieron hoy sobre objetivos de Hezbolá en el sur de Líbano y puntos específicos de logística en suelo iraní, mientras que Irán respondió con lanzamientos de drones hacia bases en Kuwait y Emiratos Árabes.
Un escenario de desgaste
A medida que el conflicto entra en su segunda semana, el costo humano y económico sigue escalando. La ONU estima que el número de desplazados en Líbano ha superado los 700,000, mientras que el régimen iraní, pese a las bajas masivas en su oficialidad, ha advertido que está preparado para una "guerra de atrición" que podría llevar el precio del barril a los 200 dólares.
La comunidad internacional observa con cautela si el anuncio de Trump es el preludio de un cese al fuego o si, por el contrario, la inercia de los combates en el terreno superará la narrativa política de Washington.
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