Lewis Hamilton pilotando su Ferrari F1 en Baréin.FADEL SENNAAFP
La temporada 2026 de la Fórmula 1 sufrió un golpe inesperado tras la cancelación de dos de sus Grandes Premios programados en Medio Oriente, en medio de la creciente tensión geopolítica en la región.
Las carreras afectadas corresponden a Bahréin y Arabia Saudita, previstas originalmente para abril, pero que fueron suspendidas por motivos de seguridad ante el conflicto en curso.
La decisión fue tomada en coordinación con la FIA y los organizadores locales, priorizando la integridad de pilotos, equipos y personal involucrado, en un contexto marcado por ataques y riesgos logísticos en varios países de la zona.
Como consecuencia, el calendario del campeonato se redujo, pasando de 24 a 22 carreras, además de generar una pausa inusual en abril, justo en la fase inicial de la temporada.
A diferencia de otros escenarios, como la pandemia, la organización optó por no sustituir estas fechas con otras sedes, lo que deja un vacío competitivo que podría impactar el desarrollo de los equipos.
El conflicto no solo afecta a la Fórmula 1. Otras competencias del automovilismo y motociclismo también han tenido que ajustar sus calendarios, evidenciando el alcance global de la crisis en el deporte internacional.
Así, la Fórmula 1 enfrenta una temporada atípica donde la velocidad queda en segundo plano frente a un factor ineludible: la seguridad en un escenario internacional cada vez más incierto.
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