Foto: AP
(DUBAI) Previamente, el presidente Donald Trump había anunciado su muerte y sostuvo que este hecho representaba “la mayor oportunidad” para que el pueblo iraní recupere su país.
La televisión estatal iraní y la agencia IRNA no detallaron las causas del deceso del dirigente de 86 años. La noticia abrió un escenario de incertidumbre política en la República Islámica y elevó el riesgo de inestabilidad regional. Trump afirmó que Jamenei fue eliminado durante bombardeos “precisos y continuos” que, según dijo, se extenderán varios días como parte de una operación para neutralizar la capacidad nuclear iraní.
La ofensiva marcó un giro significativo en la intervención estadounidense en Irán, con el potencial de detonar represalias y una escalada militar más amplia. De confirmarse plenamente la muerte del líder supremo, se anticipa un vacío de poder, ya que no existe un sucesor claro y Jamenei concentraba la última palabra en las decisiones estratégicas del país, apoyado por el clero gobernante y la Guardia Revolucionaria.
Testigos en Teherán relataron a Associated Press que algunos residentes reaccionaron con celebraciones aisladas en las calles, mientras que el gobierno iraní advirtió que respondería con represalias. El secretario del Consejo de Seguridad Nacional, Ali Larijani, aseguró que Israel y Estados Unidos “lamentarán” sus acciones.
Las operaciones, planeadas durante meses, se ejecutaron en pleno mes de Ramadán y al inicio de la semana laboral iraní. El ejército estadounidense informó que no hubo bajas propias y que los daños a sus bases fueron limitados, pese a los ataques iraníes con misiles y drones. Washington indicó que los objetivos incluyeron centros de mando de la Guardia Revolucionaria, defensas antiaéreas, plataformas de lanzamiento y aeródromos militares.
Israel afirmó haber eliminado al comandante de la Guardia Revolucionaria, al ministro de Defensa iraní y a un alto asesor de seguridad cercano a Jamenei. Trump declaró que el líder supremo no logró evadir los sistemas de inteligencia de ambos países y reiteró que se trata de una oportunidad histórica para un cambio político en Irán.
Un diplomático iraní denunció ante el Consejo de Seguridad de la ONU que cientos de civiles murieron o resultaron heridos. Irán respondió con misiles y drones contra Israel y contra instalaciones militares estadounidenses en Baréin, Kuwait y Catar. En Israel se reportaron impactos interceptados y al menos una víctima mortal en la zona de Tel Aviv.
En el sur de Irán, autoridades locales informaron de más de 115 muertos tras un ataque contra una escuela de niñas, mientras que en otras regiones se registraron víctimas en zonas residenciales e instalaciones civiles. También se reportaron explosiones cerca del Ministerio de Inteligencia en Teherán y nuevos bombardeos israelíes en el centro del país.
El conflicto ya afecta al transporte aéreo y eleva el temor en los mercados energéticos, especialmente por la posibilidad de que Irán bloquee el estrecho de Ormuz, por donde transita una parte crucial del petróleo mundial. Arabia Saudita, Bahréin, Kuwait, Catar y Jordania informaron sobre misiles, drones interceptados y daños en infraestructuras.
Israel aseguró que la campaña fue coordinada con Washington y que atacó cientos de blancos militares y de inteligencia. Trump reconoció que podría haber bajas estadounidenses y afirmó que su objetivo es destruir la capacidad militar iraní y forzar a la Guardia Revolucionaria a rendirse. Irán, por su parte, reiteró su derecho a enriquecer uranio y denunció que los ataques violan su soberanía.
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