Créditos: Foto @WHO.
La Organización Mundial de la Salud informó que el incremento de casos confirmados y sospechosos, así como la aparición de contagios fuera de la zona inicial del brote, representan un riesgo importante de propagación regional.
Durante una conferencia realizada el pasado 19 de mayo, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, explicó que el virus ya fue detectado en zonas urbanas que anteriormente no formaban parte del perímetro del brote, incluyendo Kampala, capital de Uganda, y la ciudad de Goma, en la República Democrática del Congo.
La organización detalló que hasta el momento existen al menos 30 casos confirmados, más de 50 sospechosos y cerca de 130 fallecimientos presuntamente relacionados con el brote.
Además, entre las víctimas mortales se encuentran trabajadores de la salud que participaban en labores de contención del virus.
El brote comenzó en el noreste de República Democrática del Congo, pero posteriormente se extendió hacia Uganda, generando preocupación por la posibilidad de nuevos contagios en otras regiones.
Especialistas de la OMS señalaron que la situación es compleja debido a factores sociales, humanitarios y logísticos, principalmente por el desplazamiento forzado de comunidades enteras a causa de la violencia y las dificultades para acceder a zonas remotas.
Anne Ancia explicó que el epicentro del brote se encuentra en una región insegura y de difícil acceso, lo que ha complicado las labores de prevención y atención médica.
La funcionaria también reveló que las autoridades sanitarias tardaron en identificar correctamente la cepa Bundibugyo debido a la falta de reactivos especializados en laboratorios locales.
Según detalló, inicialmente las pruebas realizadas en la provincia de Ituri arrojaban resultados negativos porque únicamente contaban con reactivos para detectar la cepa Zaire del ébola.
Esto provocó que en un principio se sospechara de enfermedades como malaria o salmonelosis, retrasando la confirmación oficial del brote.
Fue hasta que las muestras fueron enviadas al Instituto Nacional de Investigación Biomédica en Kinshasa cuando se identificó la presencia de la cepa Bundibugyo, una variante menos frecuente pero igualmente peligrosa del virus del ébola.
La OMS mantiene activa la alerta internacional emitida el pasado 17 de mayo y pidió reforzar las medidas de vigilancia epidemiológica y contención para evitar una expansión mayor del brote en África central.
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