El humo se eleva tras un ataque aéreo en el centro de Teherán (Irán), este martes. Una operación militar conjunta israelí y estadounidense continúa teniendo como objetivo múltiples lugares de Irán desde la madrugada del 28 de febrero de 2026. © EFE/Abedin Taherkenareh
El jefe del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, Pete Hegseth, advirtió que este martes marcará el momento más intenso de la ofensiva militar contra Irán. Según explicó, las operaciones incluirán bombardeos de gran escala, los más fuertes desde que Estados Unidos inició la guerra hace diez días.
Durante una conferencia de prensa en el Pentágono, el funcionario aseguró que la jornada estará marcada por un aumento significativo de ataques aéreos y navales dentro del territorio iraní. “Hoy volverá a ser nuestro día más intenso de ataques dentro de Irán”, afirmó ante medios internacionales.
Hegseth también dejó claro que el rumbo del conflicto depende directamente del presidente Donald Trump. “El presidente tiene el control del acelerador. Es él quien decide”, señaló, al tiempo que evitó especular sobre cuánto podría prolongarse la operación militar.
Por su parte, el jefe del Estado Mayor, el general Dan Caine, explicó que una de las prioridades es debilitar la capacidad naval iraní. Para ello, las fuerzas estadounidenses han utilizado artillería pesada, cazas, bombarderos y misiles lanzados desde el mar contra instalaciones y objetivos estratégicos.
El militar agregó que las tropas continúan rastreando buques minadores y depósitos de minas marítimas que, según Washington, podrían ser utilizados por Irán para bloquear rutas comerciales en el Golfo. Esta región es clave para el transporte de petróleo a nivel mundial.
Teherán ha advertido que podría cerrar las exportaciones de crudo que transitan por el Golfo mientras continúe la guerra. Ante esa posibilidad, Trump lanzó una dura advertencia al gobierno iraní, amenazando con responder con “muerte, fuego y furia” si se interrumpe el flujo energético.
Hegseth también acusó a Irán de ubicar lanzacohetes en zonas civiles para dificultar los ataques estadounidenses. Según el funcionario, estos sistemas han sido instalados cerca de escuelas y hospitales, lo que —aseguró— complica las operaciones militares.
El secretario de Defensa evitó pronunciarse sobre una explosión ocurrida al inicio del conflicto en la ciudad de Minab, en el sur de Irán. Las autoridades iraníes afirman que el ataque destruyó una escuela primaria y dejó más de 150 muertos, una cifra que Washington no ha confirmado públicamente.
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