Foto: Reuters/Especial GH
Las investigaciones sobre el tráfico ilegal de combustible entre Estados Unidos y México han puesto en el centro de la polémica a Ikon Midstream, una compañía petrolera con sede en Houston que recientemente fue allanada por autoridades estadounidenses.
De acuerdo con documentos de seguridad y fuentes consultadas por Reuters, la empresa sería una de las piezas clave dentro de un esquema de importación irregular de diésel y nafta hacia México, utilizando declaraciones falsas para evadir impuestos y ocultar el verdadero contenido de los cargamentos.
La Fiscalía General de la República (FGR) abrió expedientes contra la empresa basados en testimonios, vigilancias y documentos oficiales que la relacionan con operaciones presuntamente ligadas al CJNG, considerado actualmente uno de los grupos criminales más poderosos y violentos del país.
Las investigaciones apuntan principalmente a los embarques realizados a bordo de los buques Torm Agnes y Torm Louise, que transportaron combustible desde Texas y Canadá hacia puertos mexicanos como Ensenada y Guaymas.
Según las autoridades, la carga habría sido declarada falsamente como lubricantes para evitar el pago de altos impuestos de importación aplicables al diésel y otros combustibles. Esta práctica habría permitido una evasión fiscal estimada en millones de dólares.
Reuters reveló además que varias empresas mexicanas relacionadas con estas operaciones, como Intanza y Azteca Cone, son consideradas sospechosas de fungir como compañías fachada vinculadas al CJNG. Ambas carecen de presencia física verificable, sitio web o información pública clara sobre sus actividades.
La investigación también involucra a Mefra Fletes, una empresa de transporte señalada en documentos oficiales como parte importante del presunto esquema de contrabando y cuyos representantes tendrían posibles vínculos con integrantes del cártel.
El caso escaló internacionalmente luego de que agentes de Homeland Security Investigations (HSI) allanaran las oficinas de Ikon Midstream en Houston el pasado 14 de abril, confirmando que existe una investigación abierta por presunta actividad criminal.
Aunque la compañía ha negado cualquier relación con organizaciones criminales, reconoció recientemente haber cometido errores en documentos de exportación, mismos que calificó como “administrativos” y sin intención de evasión fiscal.
Expertos en comercio internacional y seguridad consultados por Reuters consideran que las inconsistencias detectadas en los registros aduanales representan señales de alerta importantes, especialmente porque los códigos utilizados para declarar lubricantes coincidían tanto en Estados Unidos como en México.
El contrabando de combustible se ha convertido en una de las principales fuentes de financiamiento para los cárteles mexicanos, solo por debajo del narcotráfico, según autoridades estadounidenses.
Mientras tanto, las investigaciones continúan abiertas en ambos países y podrían derivar en nuevas detenciones o sanciones contra empresas y personas relacionadas con esta presunta red internacional de tráfico ilegal de combustible.
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