Foto: Especial.
Lo que inicialmente se proyectaba como un problema de rápida solución se ha convertido en un desafío ambiental de gran escala en Santiago. La proliferación de lechuguilla acuática en el río La Chueca continúa avanzando y las autoridades admitieron que los trabajos para erradicarla requerirán mucho más tiempo del previsto.
El secretario de Servicios Públicos de Santiago, Jorge Espronceda, informó que la limpieza podría prolongarse al menos un mes, debido al volumen de vegetación invasora acumulada. Además, hizo un llamado a los habitantes de quintas y ranchos colindantes para colaborar retirando la planta y colocándola en bolsas, las cuales serán recolectadas por las brigadas municipales.
La problemática se concentra en el río La Chueca, uno de los principales afluentes que alimentan la presa La Boca. Durante varios kilómetros, la superficie permanece cubierta por extensas capas de lechuguilla y lirio acuático, lo que dificulta el flujo natural del agua y amenaza el equilibrio del ecosistema.
Vecinos de la zona aseguran que el crecimiento acelerado de esta planta estaría relacionado con las constantes descargas de aguas residuales que llegan al cauce. Afirman que estos desechos enriquecen el agua con nutrientes que favorecen la rápida expansión de la vegetación invasora.
Habitantes también han denunciado malos olores y la presencia de peces muertos entre los cúmulos de plantas, situación que mantiene la preocupación por el deterioro ambiental del afluente.
Especialistas advierten que la acumulación excesiva de lechuguilla reduce el paso de la luz solar y disminuye los niveles de oxígeno en el agua, afectando a peces y otras especies que habitan el ecosistema.
Actualmente, una cuadrilla de cinco trabajadores realiza labores diarias para retirar manualmente la vegetación. Sin embargo, los encargados de los trabajos reconocen que la cantidad de plantas acumuladas representa un reto considerable y que el saneamiento total podría tardar varias semanas más.
Mientras continúan las labores, los vecinos insisten en que retirar la plaga no será suficiente si no se atiende el origen del problema. Consideran indispensable frenar las descargas de aguas residuales para evitar que la lechuguilla vuelva a invadir el río en poco tiempo.
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