Foto: OnsOrange.
La jornada futbolera en Monterrey, que había destacado por el ambiente internacional y la participación de miles de aficionados, derivó en una discusión pública luego de que usuarios en redes sociales señalaran un supuesto aprovechamiento político durante el Fan Fest organizado en la ciudad.
La polémica se originó a partir de la difusión de videos en los que se observa a grupos de personas portando playeras y banderas asociadas al Gobierno de Nuevo León, así como la entrega de prendas de color naranja entre asistentes, lo que encendió las críticas en plataformas digitales.
En paralelo, la presencia masiva de seguidores neerlandeses durante la tradicional caminata de aficionados —conocida como “Orange Fan Walk”— fue uno de los momentos más llamativos del día, al convertir distintas vialidades de Monterrey en un recorrido festivo rumbo a las actividades previas al partido.
Incluso la selección de Países Bajos difundió imágenes del ambiente vivido en la ciudad, destacando la respuesta de su afición en la capital regiomontana, lo que reforzó la percepción de una celebración internacional de gran escala.
Sin embargo, en la conversación digital también surgieron cuestionamientos debido a la coincidencia del color naranja con el partido Movimiento Ciudadano, lo que llevó a algunos usuarios a señalar un posible intento de capitalizar políticamente la celebración deportiva.
La controversia escaló cuando comenzaron a circular supuestos mensajes dirigidos a trabajadores de dependencias estatales, en los que presuntamente se solicitaba su asistencia al evento con incentivos laborales. Hasta el momento, no existe confirmación oficial sobre la autenticidad de dichas comunicaciones.
A pesar de las críticas, el gobierno estatal destacó la participación de alrededor de 16 mil personas en la caminata de aficionados, subrayando el éxito del evento como una de las concentraciones más grandes registradas en el marco de las actividades deportivas en Monterrey.
El debate continúa activo en redes sociales, donde persisten dos lecturas contrapuestas: una que atribuye la escena al ambiente futbolero característico de los seguidores neerlandeses, y otra que insiste en la posible presencia de elementos de promoción política dentro del evento.
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