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Rusia dio un paso importante en la regulación del mercado de criptomonedas, aunque mantiene una postura firme respecto a su uso en la economía cotidiana. La nueva legislación crea el primer marco integral para operar con activos digitales bajo supervisión estatal.
El presidente Vladímir Putin firmó la ley "Sobre Moneda Digital y Derechos Digitales", la cual entrará en vigor el 1 de septiembre de 2026 y establece las reglas para el comercio, custodia e inversión en criptomonedas dentro del país.
La normativa permite que los ciudadanos rusos compren, vendan y mantengan criptomonedas de forma legal, pero únicamente a través de plataformas autorizadas por el Banco Central de Rusia.
Además, se crea una nueva categoría de instituciones encargadas de custodiar los activos digitales y registrar todas las operaciones realizadas por los inversionistas.
La ley también establece límites para los pequeños inversionistas. Los ciudadanos considerados "no calificados" podrán adquirir únicamente algunas de las criptomonedas con mayor liquidez del mercado, como Bitcoin, Ethereum o USDT, y tendrán un tope anual de 300 mil rublos, equivalente a unos 3 mil 700 dólares.
En contraste, los inversionistas profesionales no enfrentarán restricciones para operar con activos digitales, siempre que cumplan con los requisitos establecidos por las autoridades financieras.
Pese a la apertura del mercado, el gobierno ruso mantiene vigente la prohibición de utilizar criptomonedas como medio de pago dentro del territorio nacional. Desde 2022, el rublo continúa siendo la única moneda de curso legal para realizar transacciones comerciales.
No obstante, la legislación sí permite el uso de activos digitales en operaciones internacionales, como pagos relacionados con comercio exterior, actividades de minería de criptomonedas y transacciones entre residentes y empresas extranjeras.
Otro de los aspectos más relevantes es que los bancos rusos estarán facultados para bloquear operaciones sospechosas relacionadas con criptomonedas. Además, se implementará un periodo obligatorio de espera de 48 horas para determinadas transferencias entre billeteras digitales y cuentas bancarias tradicionales.
La regulación también obliga a las plataformas autorizadas a conservar registros completos de las operaciones y monitorear movimientos que pudieran estar relacionados con actividades ilícitas o lavado de dinero.
La decisión refleja el equilibrio que busca Moscú entre permitir el desarrollo del mercado de activos digitales y mantener un estricto control sobre los flujos financieros internos.
Paradójicamente, la nueva ley contrasta con declaraciones previas del propio Putin, quien en 2024 afirmó que "nadie puede prohibir Bitcoin" y destacó el potencial de Rusia para convertirse en una potencia minera gracias a sus abundantes recursos energéticos. Sin embargo, el gobierno continúa limitando el uso cotidiano de las criptomonedas, privilegiando su empleo como instrumento de inversión y para operaciones internacionales, especialmente en un contexto marcado por las sanciones económicas occidentales.
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