SERBIA

Serbia da un vuelco político: la Lista Estudiantil derrota al bloque de Vučić tras años de protestas

Serbia da un vuelco político: la Lista Estudiantil derrota al bloque de Vučić tras años de protestas

El movimiento estudiantil de Serbia se impuso en las elecciones parlamentarias anticipadas del 25 de octubre, poniendo fin a 14 años de dominio político del Partido Progresista Serbio.

SERBIA

Serbia da un vuelco político: la Lista Estudiantil derrota al bloque de Vučić tras años de protestas

El movimiento estudiantil de Serbia se impuso en las elecciones parlamentarias anticipadas del 25 de octubre, poniendo fin a 14 años de dominio político del Partido Progresista Serbio.

Imagen compartida en medios de redes sociales.

La victoria abre una nueva etapa para el país balcánico, marcada por las exigencias de combatir la corrupción, recuperar la confianza en las instituciones y definir el rumbo de su Gobierno.
Una victoria que sacude el poder en Serbia

Los resultados preliminares sitúan a la Lista Estudiantil en primer lugar, con alrededor del 53% de los votos, frente al 39% obtenido por la coalición encabezada por el Partido Progresista Serbio (SNS), la fuerza política de Aleksandar Vučić. Las proyecciones electorales apuntan a que el movimiento podría conseguir una mayoría en la Asamblea Nacional, integrada por 250 escaños. [Reuters y The Guardian]

La derrota representa un revés para una de las figuras más influyentes de la política serbia contemporánea. Sin embargo, el resultado no significa que el nuevo movimiento haya asumido inmediatamente el Gobierno: deberá organizar su estructura política, definir una candidatura para primer ministro y conseguir que el Parlamento apruebe una nueva administración.

La Lista Estudiantil surgió de las movilizaciones que sacudieron al país después del derrumbe de una marquesina en la estación ferroviaria de Novi Sad, ocurrido en noviembre de 2024 y que provocó la muerte de 16 personas. La tragedia desató acusaciones de negligencia y corrupción, además de cuestionamientos sobre la supervisión de las obras públicas.

Las protestas crecieron hasta convertirse en un movimiento nacional contra la corrupción, el clientelismo y la concentración del poder. Con el paso de los meses, estudiantes, académicos, trabajadores y otros sectores sociales se sumaron a las manifestaciones y exigieron rendición de cuentas.

¿Quién es Aleksandar Vučić y cómo consolidó su poder?

Vučić construyó su carrera política en la década de 1990, cuando militó en el Partido Radical Serbio y ocupó el cargo de ministro de Información durante el Gobierno de Slobodan Milošević, una etapa marcada por las guerras yugoslavas, el nacionalismo y la represión política.

Posteriormente se incorporó al Partido Progresista Serbio, fundado en 2008, y contribuyó a transformarlo en una fuerza dominante. Con el tiempo, adoptó un discurso favorable a la integración europea, sin abandonar posiciones nacionalistas ni su defensa de una política exterior que busca conservar vínculos con distintas potencias.

Vučić fue primer ministro entre 2014 y 2017 y asumió la Presidencia en 2017. Aunque los cargos tienen atribuciones diferentes, organizaciones y observadores internacionales han señalado que su liderazgo personalista, la influencia de su partido sobre instituciones y medios de comunicación, y las ventajas electorales de las que disponía la fuerza gobernante debilitaron la competencia política.

Su trayectoria muestra una combinación de pragmatismo diplomático y concentración interna del poder. Esa fórmula le permitió mantenerse como figura central de la política serbia durante más de una década, hasta que las protestas anticorrupción y el resultado electoral pusieron en entredicho su predominio.

¿Cómo funciona el Gobierno serbio y por qué importa?

A diferencia de México, Serbia cuenta con un sistema parlamentario en el que el Gobierno es encabezado por un primer ministro y depende de la confianza de la Asamblea Nacional. El presidente es jefe de Estado, representa al país y desempeña funciones constitucionales importantes, entre ellas proponer al candidato a primer ministro después de consultar a los representantes parlamentarios.

Por ello, el control de la mayoría legislativa es decisivo para formar Gobierno. El candidato a primer ministro debe presentar un programa y una propuesta de gabinete ante el Parlamento, que debe aprobarlos por mayoría.

En la práctica, el peso político de Vučić excedió durante años las atribuciones formales de la Presidencia. Su liderazgo sobre el SNS y su protagonismo en las campañas le permitieron conservar una influencia considerable incluso después de dejar el puesto de primer ministro.

En septiembre de 2026, Vučić renunció a la Presidencia para participar en las elecciones parlamentarias como dirigente de su partido y buscar la posibilidad de convertirse nuevamente en primer ministro. La decisión se produjo antes de que concluyera su segundo mandato presidencial, en un contexto en el que no podía aspirar a un tercero consecutivo. Tras su renuncia, la presidenta de la Asamblea Nacional, Ana Brnabić, asumió provisionalmente las funciones presidenciales.

El plan no produjo el resultado esperado en las urnas. No obstante, la formación de un nuevo Gobierno y el futuro político de Vučić todavía dependen de los procedimientos institucionales y de los siguientes pasos electorales.

Las heridas históricas que explican la política serbia

La situación actual también está relacionada con la historia reciente de los Balcanes. Serbia formó parte de Yugoslavia, un Estado multinacional que comenzó a desintegrarse a principios de la década de 1990. La fragmentación estuvo acompañada de guerras, desplazamientos y violencia contra distintas comunidades, incluidos serbios, croatas, bosnios y albanokosovares.

Otro episodio determinante ocurrió en 1999, cuando la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) bombardeó objetivos en la entonces República Federal de Yugoslavia durante la guerra de Kosovo. La campaña, encabezada por Estados Unidos y sus aliados, dejó una profunda huella en la memoria nacional y continúa influyendo en las percepciones serbias sobre Occidente.

Este pasado ayuda a explicar por qué la política exterior del país combina aspiraciones de integración con la Unión Europea, vínculos históricos y religiosos con Rusia, y una creciente relación económica con China. Vučić aprovechó ese equilibrio para mantener relaciones con actores que tienen intereses geopolíticos distintos.

Sin embargo, esa estrategia también ha generado tensiones: Serbia busca avanzar hacia la Unión Europea, mientras mantiene relaciones con Moscú y acuerdos comerciales y de infraestructura con Pekín. El próximo Gobierno tendrá que decidir cómo conservar esos vínculos sin perder de vista las aspiraciones europeas del país.

Elecciones bajo cuestionamiento y denuncias de control político

La celebración periódica de elecciones no ha impedido que organizaciones internacionales documenten problemas en el sistema democrático serbio. Freedom House ha señalado ventajas desproporcionadas para el partido gobernante, presión sobre empleados públicos, uso de recursos estatales con fines partidistas y una fuerte influencia oficialista en medios de comunicación.

La organización también ha documentado denuncias de intimidación contra opositores, periodistas y activistas, así como el uso de programas de vigilancia contra personas críticas del Gobierno. En sus informes sobre derechos políticos y libertades en internet, describió un entorno en el que las presiones políticas y la desigualdad en el acceso a los medios dificultan la competencia electoral.

Estas observaciones no significan que todos los resultados electorales puedan darse por manipulados, pero sí ayudan a entender por qué la victoria estudiantil se considera relevante: el movimiento logró capitalizar el descontento en un escenario que organismos y observadores habían señalado como desigual para la oposición.

La promesa de la Lista Estudiantil es transformar esa indignación en reformas concretas. Entre sus principales desafíos están fortalecer el Estado de derecho, combatir la corrupción, revisar la contratación pública, recuperar la independencia de las instituciones y mejorar las condiciones para el periodismo independiente.

El reto de pasar de las protestas al Gobierno

La victoria electoral no garantiza que el movimiento pueda cumplir sus promesas. La Lista Estudiantil no funciona como un partido tradicional con una sola figura al frente y deberá acordar quién encabezará el Ejecutivo, cómo se distribuirán las responsabilidades y qué prioridades tendrán sus primeras decisiones.

Además, tendrá que gobernar con instituciones en las que permanecen funcionarios vinculados a la administración saliente. Cambiar las reglas del sistema, investigar posibles irregularidades y sostener una mayoría parlamentaria requerirá acuerdos y capacidad administrativa, más allá de la movilización ciudadana.

El resultado también plantea interrogantes sobre la política exterior serbia. Un Gobierno con mayor énfasis en el Estado de derecho podría buscar recomponer sus relaciones con la Unión Europea, aunque tendrá que manejar con cautela los vínculos con Rusia, China y Estados Unidos, además de las disputas regionales.

Por ahora, el dato central es que un movimiento nacido de las protestas contra la corrupción consiguió desplazar electoralmente a la fuerza que dominó la política serbia durante 14 años. El alcance de ese cambio dependerá de si logra convertir el respaldo ciudadano en instituciones más transparentes y en un Gobierno capaz de responder a las demandas que lo llevaron al poder.

Social Media

Social

X.com

TikTok

YouTube

Recursos

Sobre Nosotros

Términos de Uso

Política de Cookies

Territorio Nacional 2026 ®