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El Pacífico occidental se mantiene bajo vigilancia luego de que el supertifón Dolphin alcanzara su máxima intensidad, convirtiéndose en un ciclón de categoría 5 mientras continúa fortaleciéndose sobre aguas abiertas, favorecido por condiciones oceánicas excepcionales.
De acuerdo con el Centro Conjunto de Advertencia de Tifones (JTWC) de la Marina de Estados Unidos, el fenómeno evolucionó rápidamente gracias a temperaturas del mar cercanas a los 32 grados Celsius y un elevado contenido de calor oceánico, factores que impulsaron su desarrollo explosivo.
Inicialmente, Dolphin registró vientos sostenidos de alrededor de 240 km/h y una presión mínima de 935 hectopascales, además de oleaje superior a los 12 metros. Horas más tarde, el sistema incrementó su fuerza hasta alcanzar vientos de aproximadamente 270 km/h.
Los especialistas señalaron que el tifón completó el proceso conocido como reemplazo del ojo, una fase que reorganiza su estructura interna y que suele preceder un nuevo periodo de fortalecimiento.
Las imágenes satelitales muestran un ojo perfectamente definido y una distribución simétrica de las bandas nubosas, características propias de ciclones tropicales extremadamente intensos.
Además de su potencia, Dolphin estableció un nuevo récord al convertirse en el ciclón de categoría 5 que alcanzó esa intensidad en la posición más oriental registrada en la cuenca del Pacífico noroccidental, superando una marca vigente desde 1968.
El año 2026 también se perfila como uno de los más activos en esta región, ya que es la primera vez desde 2015 que se registran tres ciclones de categoría 5 en la misma temporada, además de ser el primer julio desde 2014 con dos sistemas de esa magnitud.
Aunque Dolphin continúa desplazándose hacia el oeste-noroeste, los pronósticos indican que permanecerá sobre mar abierto durante los próximos días y no representa una amenaza directa para zonas densamente pobladas en su trayectoria inmediata.
Sin embargo, los modelos meteorológicos mantienen bajo observación su posible acercamiento a las islas Ogasawara y posteriormente al archipiélago de Ryukyu, en Japón. También existe una baja probabilidad de que roce el extremo norte del área de responsabilidad meteorológica de Filipinas.
Las autoridades meteorológicas advirtieron que, aun sin un impacto directo, la circulación del supertifón podría intensificar el monzón del suroeste durante la próxima semana, favoreciendo lluvias más abundantes en distintas regiones de Filipinas.
Mientras tanto, organismos especializados continúan monitoreando la evolución del fenómeno, considerado uno de los ciclones tropicales más intensos registrados durante la temporada de 2026.
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