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Japón enfrenta una nueva emergencia tras un fuerte terremoto que sacudió la isla de Kyushu y desencadenó una serie de incidentes que mantienen en alerta a las autoridades. Además de los daños provocados por el sismo, una explosión registrada en un centro comercial elevó la preocupación por el número de posibles víctimas.
El movimiento telúrico ocurrió a las 16:27 horas (tiempo local) en la prefectura de Kumamoto, con una magnitud de 7.1 y una profundidad aproximada de 10 kilómetros. Minutos después se registró una réplica de magnitud 6.1, intensificando la emergencia en la región.
De acuerdo con los primeros reportes oficiales, al menos 50 personas resultaron heridas, varias de ellas trasladadas a hospitales cercanos. Entre los lesionados se encuentran residentes de un asilo de ancianos ubicado en la ciudad de Yatsushiro.
El sismo también dejó importantes afectaciones en la infraestructura. Cerca de 48 mil viviendas quedaron sin energía eléctrica, mientras que alrededor de 500 hogares registraron interrupciones en el suministro de gas, además de reportarse zonas con problemas de abastecimiento de agua.
Tras el terremoto, una explosión ocurrió en el Aeon Mall Kumamoto, un importante centro comercial ubicado en la ciudad de Kashima. Equipos de emergencia se movilizaron de inmediato para atender el incidente y realizar labores de búsqueda entre los escombros.
La televisión pública NHK informó que entre 20 y 30 empleados permanecen desaparecidos, mientras continúan las operaciones de rescate. Autoridades policiales advirtieron que existe preocupación por la posibilidad de encontrar un número considerable de víctimas fatales, aunque aún no se ha confirmado una cifra oficial.
El portavoz del gobierno japonés, Minoru Kihara, señaló que se desplegaron helicópteros de la policía, bomberos y fuerzas de autodefensa para evaluar los daños desde el aire y coordinar la respuesta en las zonas más afectadas.
En un primer momento, las autoridades emitieron una alerta de tsunami para sectores del suroeste del país; sin embargo, horas más tarde fue cancelada tras descartarse un riesgo significativo para las costas.
Asimismo, se confirmó que las centrales nucleares de Sendai, en Kagoshima, y Genkai, en la prefectura de Saga, no registraron anomalías tras los movimientos sísmicos.
La primera ministra Sanae Takaichi pidió a la población mantenerse alerta ante posibles réplicas de gran intensidad y aseguró que el gobierno continúa evaluando la magnitud de los daños para coordinar la asistencia a las comunidades afectadas.
Las labores de búsqueda y rescate continúan, mientras Japón permanece atento a la evolución de la emergencia y al estado de las personas desaparecidas en el centro comercial afectado.
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