Imagen de redes sociales de la Mezquita.
La investigación por el ataque armado en una mezquita de San Diego tomó un giro aún más perturbador luego de que autoridades estadounidenses revelaran detalles sobre los dos jóvenes señalados como responsables de la masacre que dejó tres muertos. Los sospechosos transmitieron parte del atentado en vivo, dejaron escritos neonazis y murieron horas después con aparentes heridas autoinfligidas.
Las autoridades identificaron a uno de los atacantes como Cain Clark, un adolescente de 17 años que practicaba lucha libre y estudiaba desde casa. El segundo sospechoso fue identificado como Caleb Vázquez, de 18 años. Ambos fueron encontrados muertos dentro de un vehículo cercano a la mezquita tras el ataque.
De acuerdo con el FBI y la Policía de San Diego, los investigadores analizan un manifiesto cargado de mensajes supremacistas, islamófobos y antisemitas. También recuperaron armas con símbolos nazis y frases de odio escritas a mano, además de una nota suicida relacionada con “orgullo racial”.
Horas antes del tiroteo, la madre de Clark llamó a la policía para reportar que su hijo había desaparecido junto con varias armas de fuego. Según las autoridades, la mujer advirtió que el joven tenía tendencias suicidas y que había salido acompañado de otro hombre vestido con ropa camuflada.
La policía emitió una alerta para localizar a “dos hombres blancos vestidos completamente de camuflaje” armados con rifles, pistolas y una escopeta. Poco después, ambos irrumpieron en el Centro Islámico de San Diego, donde comenzaron a disparar contra las personas presentes.
Investigadores confirmaron que los agresores transmitieron parte del ataque por internet. Los videos muestran a los jóvenes recorriendo la mezquita con armas largas, mientras exhibían iconografía neonazi y mensajes inspirados en otros tiroteos masivos registrados en Estados Unidos.
Las autoridades calificaron el caso como un posible crimen de odio y señalaron que los sospechosos podrían estar vinculados a corrientes conocidas como “extremismo violento nihilista”, grupos radicales que buscan sembrar caos y difundir violencia mediante transmisiones en vivo y propaganda digital.
Uno de los escritos encontrados hace referencia a la teoría conspirativa del “Gran Reemplazo”, utilizada frecuentemente por grupos supremacistas blancos. También se detectaron menciones a la cultura “incel”, discursos antisemitas y mensajes donde los atacantes expresaban admiración por otros asesinos en masa.
El jefe de la policía de San Diego, Scott Wahl, aseguró que el ataque pudo haber sido aún más devastador de no ser por la reacción de tres hombres que enfrentaron a los agresores y lograron distraerlos antes de que ingresaran a las áreas escolares de la mezquita.
Entre las víctimas se encontraba Amin Abdullah, guardia de seguridad del recinto y padre de ocho hijos. Abdullah murió tras enfrentarse a tiros con los atacantes y activar el confinamiento de emergencia que protegió a decenas de niños y maestros que se encontraban dentro del lugar.
Las otras dos víctimas fueron identificadas como Mansour Kaziha y Nadir Awad, miembros históricos de la comunidad islámica. Ambos intentaron detener a los agresores mientras ayudaban a evacuar a las personas que se encontraban dentro de la mezquita.
La comunidad musulmana de San Diego calificó a los tres hombres como “héroes y mártires”. Líderes religiosos señalaron que sus acciones evitaron una tragedia mayor y permitieron salvar numerosas vidas durante el ataque.
Familiares, amigos y excompañeros de Cain Clark aseguraron estar conmocionados por lo ocurrido. Un antiguo integrante de su equipo de lucha libre afirmó que el adolescente “parecía un buen chico” y que nunca lo escuchó expresar mensajes racistas o violentos.
El caso volvió a encender las alarmas en Estados Unidos sobre la radicalización de jóvenes en internet y el crecimiento de grupos extremistas que utilizan redes sociales para difundir propaganda neonazi y promover ataques violentos.
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