Créditos: AFP vía Getty Images.
La visita del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al Madison Square Garden durante el tercer partido de las Finales de la NBA generó una fuerte reacción entre los asistentes y desató nuevas polémicas en la ciudad que lo vio crecer políticamente y donde mantiene una relación cada vez más distante con gran parte de la población.
Los abucheos estallaron cuando las pantallas gigantes del recinto enfocaron al mandatario mientras saludaba al público durante la ceremonia previa al encuentro. El momento fue captado por miles de aficionados presentes en el estadio y rápidamente se viralizó en redes sociales.
Trump acudió acompañado por su nieta Kai Trump, el propietario de los New York Knicks, James Dolan, y varios integrantes de su gabinete, incluidos funcionarios de Transporte, Interior y la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos.
Pese a la reacción del público, el mandatario minimizó los abucheos al término del encuentro. Ante la prensa afirmó que percibió “mucho ruido, entusiasmo y principalmente vítores” durante su aparición en la arena.
La visita presidencial estuvo acompañada de un despliegue de seguridad sin precedentes. Miles de agentes de la policía de Nueva York y cientos de elementos del Servicio Secreto cerraron calles, instalaron barreras metálicas y establecieron controles de acceso similares a los de un aeropuerto.
Las medidas provocaron largas filas para ingresar al recinto y afectaron la movilidad en varias cuadras alrededor del estadio. Muchos aficionados tuvieron que esperar durante horas para poder acceder al partido.
Comerciantes y dueños de bares de la zona también reportaron afectaciones económicas. Aunque una final de la NBA suele representar una de las noches más lucrativas del año, varios negocios registraron menor afluencia debido a las restricciones de acceso.
La molestia también se hizo sentir entre seguidores de los Knicks. Algunos aficionados señalaron que el operativo terminó afectando el ambiente festivo que rodeaba el regreso del equipo neoyorquino a una serie final por primera vez desde 1999.
Sin embargo, no todas las opiniones fueron negativas. Algunos asistentes consideraron positivo que el presidente acudiera al evento deportivo, aunque reconocieron que las medidas de seguridad complicaron considerablemente la experiencia de los aficionados.
Mientras dentro del estadio se desarrollaba el encuentro, miles de seguidores de los Knicks se reunieron en distintos puntos de Manhattan para seguir el partido. Incluso algunas proyecciones públicas tuvieron que ser canceladas debido a la visita presidencial.
La noche terminó con una derrota de los Knicks por marcador de 115-111 frente a los San Antonio Spurs, resultado que redujo la ventaja de la serie a 2-1 y dejó a la ciudad hablando tanto del partido como de la polémica visita del presidente estadounidense.
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