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La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar luego de que el presidente Donald Trump anunciara, durante la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara, Turquía, el fin del acuerdo de alto al fuego alcanzado semanas atrás entre Washington y Teherán.
El mandatario estadounidense afirmó que ya no tiene intención de negociar con el gobierno iraní y lanzó severas críticas contra sus dirigentes. "Para mí se ha acabado. No quiero negociar con ellos, porque son basura. Son gente enferma, dirigida por gente enferma, mala, violenta. Si tuvieran un arma nuclear, la usarían", declaró.
El acuerdo provisional, firmado el 17 de junio con mediación de Pakistán, buscaba abrir una ventana de 60 días para alcanzar un pacto definitivo que redujera las tensiones entre ambos países.
Sin embargo, las negociaciones previstas en Suiza quedaron suspendidas tras la ofensiva militar de Israel sobre Líbano, mientras que las conversaciones indirectas celebradas en Catar concluyeron sin avances significativos.
La decisión de Trump se produjo después de una nueva ronda de ataques estadounidenses contra territorio iraní, a los que Teherán respondió con bombardeos dirigidos contra bases militares de Estados Unidos ubicadas en Bahréin y Kuwait.
Acompañado por el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, el presidente estadounidense aseguró que cualquier intento de diálogo con Irán resulta inútil y acusó al régimen de incumplir los compromisos adquiridos durante la tregua.
"Todo el mundo estuvo de acuerdo: nada de armas nucleares. Cerramos un acuerdo y luego salen a decir que ni siquiera hablamos de ello. Tienen algún problema, están chiflados", sostuvo el mandatario.
Como parte del endurecimiento de las medidas contra Teherán, el gobierno estadounidense también revocó la licencia que permitía temporalmente la venta de petróleo y productos petroquímicos iraníes.
La autorización, emitida el 22 de junio por el Departamento del Tesoro como parte del acuerdo provisional, estaría vigente hasta el 21 de agosto. Sin embargo, tras su cancelación, Washington otorgó plazo únicamente hasta el 17 de julio para concluir las operaciones comerciales pendientes.
El anuncio ocurre en un contexto de creciente incertidumbre en Medio Oriente, donde el deterioro de las relaciones entre ambas naciones vuelve a elevar el riesgo de una confrontación de mayores dimensiones.
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