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Las autoridades de Guatemala reforzaron las medidas de emergencia luego de que el Volcán de Fuego ingresara a una fase eruptiva más intensa, generando explosiones, columnas de ceniza y peligrosos flujos piroclásticos que descendieron por sus laderas.
La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) ordenó la evacuación preventiva de las comunidades de El Porvenir y Las Lajitas, ubicadas en el municipio de San Juan Alotenango, debido al incremento del riesgo para la población.
De acuerdo con los reportes oficiales, los flujos piroclásticos —mezclas de gases volcánicos, ceniza y fragmentos de roca a altas temperaturas— descendieron por al menos cinco barrancas del volcán, uno de los más activos del hemisferio occidental.
Los especialistas advirtieron que, si la actividad continúa intensificándose, estos flujos podrían alcanzar mayores distancias y poner en peligro a más poblaciones cercanas.
Además, las autoridades señalaron que la dispersión de ceniza podría extenderse hasta 100 kilómetros hacia el oeste y noroeste del volcán, afectando la calidad del aire y la visibilidad en distintas regiones.
Ante este escenario, el gobierno declaró alerta naranja a nivel nacional, el segundo nivel más alto del sistema de protección civil, y reforzó el monitoreo permanente del coloso.
Conred también recomendó a la población mantener puertas y ventanas cerradas para reducir la entrada de ceniza a las viviendas, además de permanecer atenta a los comunicados oficiales.
Como medida preventiva, las clases fueron suspendidas en escuelas ubicadas en las zonas cercanas al volcán, mientras que habitantes y visitantes recibieron la instrucción de evitar acercarse a las laderas debido al riesgo de nuevas explosiones.
El Volcán de Fuego se localiza a unos 30 kilómetros al sur de la Ciudad de Guatemala y a solo 16 kilómetros de Antigua Guatemala, uno de los destinos turísticos más importantes del país y reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Las autoridades recordaron que este volcán protagonizó una de las peores tragedias naturales de Guatemala en junio de 2018, cuando una violenta erupción sepultó comunidades enteras y dejó más de 200 personas fallecidas, muchas de ellas atrapadas por los rápidos flujos piroclásticos.
Mientras continúan las labores de vigilancia, los equipos de emergencia permanecen desplegados para atender cualquier eventualidad y evaluar si será necesario ampliar las evacuaciones en las próximas horas.
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