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Más de cuatro años después de su devastadora erupción, el volcán submarino Hunga Tonga-Hunga Ha'apai sigue generando efectos en el clima global, según evaluaciones científicas publicadas a inicios de 2026.
El evento, ocurrido el 15 de enero de 2022, fue catalogado como uno de los más extraordinarios de la era satelital. La explosión no solo provocó un tsunami global, sino que lanzó a la atmósfera una cantidad sin precedentes de vapor de agua: aproximadamente 150 millones de toneladas, elevando entre un 10% y 15% el contenido total de agua en la estratosfera.
A diferencia de otras erupciones volcánicas —que suelen enfriar el planeta debido a la emisión de cenizas y dióxido de azufre—, este fenómeno ha tenido un efecto atípico. El vapor de agua, un potente gas de efecto invernadero, ha contribuido a un calentamiento adicional en la superficie terrestre, alterando el equilibrio climático.
Investigaciones recientes indican que este vapor permanecerá en la atmósfera durante varios años más. Aunque ya comenzó a disminuir, su vida media se estima en tres años, lo que implica que sus efectos podrían prolongarse hasta aproximadamente 2030.
Organismos internacionales como la Organización Meteorológica Mundial han señalado que, si bien este fenómeno pudo influir en el aumento de temperaturas registrado entre 2023 y 2024, su impacto es difícil de aislar frente a otros factores como la variabilidad natural del clima y el calentamiento global.
Además del aumento térmico, los científicos han detectado cambios en la circulación de la estratosfera, lo que podría traducirse en patrones climáticos inusuales en distintas regiones del mundo. Entre ellos, se prevén inviernos atípicos y un incremento en las precipitaciones en zonas como Australia.
El evento también dejó una huella científica relevante: demostró cómo una erupción submarina puede transformar agua de mar en vapor a gran escala, alterando directamente la dinámica atmosférica global.
Actualmente, el volcán permanece bajo monitoreo constante, aunque no hay indicios de una nueva erupción inminente. Mientras tanto, investigadores continúan analizando sus efectos, considerados ya como un caso único en la historia moderna de la vulcanología y el estudio del clima.
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