CDMX

Jardin Inconcluso: Rafael Lozano-Hemmer en el Museo de Arte Moderno explora un nuevo formato

Jardin Inconcluso: Rafael Lozano-Hemmer en el Museo de Arte Moderno explora un nuevo formato

El MAM pondrá a prueba una modalidad distinta de trabajo museográfico, mientras el artista propone resignificar tecnologías originalmente concebidas para el control y la vigilancia.

viernes, 16 de enero de 2026

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Jardin Inconcluso: Rafael Lozano-Hemmer en el Museo de Arte Moderno explora un nuevo formato

El MAM pondrá a prueba una modalidad distinta de trabajo museográfico, mientras el artista propone resignificar tecnologías originalmente concebidas para el control y la vigilancia.

viernes, 16 de enero de 2026

Fotografía por N

CDMX.- El Museo de Arte Moderno se prepara para ensayar un modelo inédito de exhibición de la mano del artista mexicano Rafael Lozano-Hemmer (Ciudad de México, 1967). La propuesta consiste en una muestra nocturna que convertirá los jardines del recinto en espacios de interacción sensorial.

La exposición reúne diez instalaciones construidas a partir de dispositivos tecnológicos —como cámaras termodinámicas, sensores, sistemas de grabación de voz, video y circuitos de iluminación— cuya activación depende directamente de la presencia y participación del público. Entre las piezas se encuentra Jardín de corazonadas, una obra integrada por lámparas que, mediante sensores, reproducen el ritmo cardiaco de los visitantes a través de pulsaciones de luz. También forma parte de la muestra Deriva térmica, instalación previamente exhibida en Emiratos Árabes Unidos, en la que una pantalla de 12 por 6 metros proyecta la huella térmica de quienes se sitúan frente a ella.

Aunque el uso de tecnologías y la participación del público podrían asociar estas obras con las llamadas experiencias inmersivas, Lozano-Hemmer propone el término “inversivas”, al subrayar que su planteamiento no se basa en la recepción pasiva, sino en la aportación activa del espectador. Además, sostiene que su trabajo tiene una dimensión política.

“Aquí necesitamos que venga mucha gente para activar las piezas, pero al mismo tiempo que tengas una reflexión crítica. Sí creo en la posibilidad de darte cuenta que tu cuerpo está en constante devenir con la atmósfera, son temas más poéticos, pero sí pienso que hay crítica de la tecnología, no como una herramienta, sino como un lenguaje que es inescapable y que hay que criticar”, explicó el artista durante una conferencia de prensa.

El creador considera que estas obras resignifican dispositivos originalmente pensados para fines de vigilancia, transformando lo que suele ser un registro biométrico en una experiencia paisajística y colectiva.

“Quiero hacer que estas tecnologías te permitan ser partícipe, no en el sentido de que vamos a tener tus datos y sacarles provecho, sino que sea un memento mori”, señaló al detallar que las pulsaciones cardiacas y las voces captadas por las máquinas se desvanecen gradualmente. “Ese borrado de datos es por lo que esta exposición se llama Jardín inconcluso”, añadió.

Lejos de incomodarle que la exposición funcione como un escenario atractivo para fotografías en redes sociales, Lozano-Hemmer considera que una mayor cercanía del público aumenta las posibilidades de cuestionar de manera más profunda la relación cotidiana con la tecnología.

Esta reflexión ha sido constante en su trayectoria. Formado inicialmente en el teatro, el artista ha trabajado durante décadas con inteligencia artificial y tecnologías digitales, y afirma que preferiría desaparecer antes de que su obra resulte atractiva para figuras como Elon Musk.

“La IA ha existido desde hace mucho tiempo; lo que cambia ahora es la concentración de poder, tanto computacional como económico y político, en manos de cinco grupos de oligarcas. Cuando ellos mapean y controlan la información, ahí está el verdadero problema”, concluyó.

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