NUEVO LEÓN

Refinería de Cadereyta, bajo la lupa por los malos olores que llegan a Monterrey

Refinería de Cadereyta, bajo la lupa por los malos olores que llegan a Monterrey

Los persistentes olores a azufre y amoniaco reportados durante las noches en distintos puntos del área metropolitana de Monterrey tienen, de acuerdo con análisis del Gobierno de Nuevo León, un posible origen en la Refinería Ingeniero Héctor R. Lara Sosa, ubicada en Cadereyta.

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Refinería de Cadereyta, bajo la lupa por los malos olores que llegan a Monterrey

Los persistentes olores a azufre y amoniaco reportados durante las noches en distintos puntos del área metropolitana de Monterrey tienen, de acuerdo con análisis del Gobierno de Nuevo León, un posible origen en la Refinería Ingeniero Héctor R. Lara Sosa, ubicada en Cadereyta.

Imagen compartida en medios de redes sociales.

La dirección de los vientos y las condiciones atmosféricas estarían favoreciendo que las emisiones se desplacen hacia municipios como Guadalupe, Monterrey, San Nicolás y San Pedro.

Una refinería que vuelve a estar bajo escrutinio

Durante los últimos días, ciudadanos de diferentes municipios metropolitanos han reportado olores intensos similares a huevo podrido, azufre o gas, principalmente durante la noche.

La Secretaría de Medio Ambiente de Nuevo León analizó los reportes ciudadanos junto con información sobre calidad del aire, dirección de los vientos y condiciones meteorológicas para identificar una posible fuente común.

El secretario de Medio Ambiente, Raúl Lozano Caballero, señaló que el comportamiento de las emisiones permitió vincularlas con procesos de refinación de hidrocarburos en las instalaciones de Pemex en Cadereyta.

¿Por qué huele a huevo podrido?

La refinería procesa crudo pesado tipo Maya, caracterizado por su alto contenido de azufre. Durante diferentes etapas del proceso industrial pueden generarse compuestos que producen olores particularmente intensos.

Uno de ellos es el sulfuro de hidrógeno (H₂S), conocido por su característico olor a huevo podrido. El compuesto se genera durante procesos de desulfuración y posteriormente debe ser tratado en las plantas recuperadoras de azufre.

Cuando estas instalaciones enfrentan paros, mantenimiento, sobrecarga o problemas de eficiencia, parte de los compuestos puede terminar siendo enviada a sistemas de combustión como las antorchas, generando otras emisiones.

El amoniaco tendría un origen distinto y estaría relacionado con el tratamiento del agua utilizada durante los procesos de refinación. Problemas en sellos y sistemas de contención también pueden favorecer la liberación de estos compuestos.

El factor que lleva el olor hasta Monterrey

La ubicación de la refinería resulta fundamental para entender por qué los olores pueden percibirse a varios kilómetros de distancia.

Cadereyta se encuentra al oriente del área metropolitana, mientras que los vientos predominantes suelen transportar las masas de aire hacia el oeste y norponiente.

Durante determinadas condiciones meteorológicas, particularmente por la noche y madrugada, la inversión térmica puede dificultar la dispersión de contaminantes y mantenerlos concentrados cerca de la superficie.

Esto puede favorecer que las emisiones provenientes de la zona de Cadereyta alcancen diferentes sectores de Guadalupe, Monterrey, San Nicolás y San Pedro.

Una infraestructura con más de cuatro décadas

La Refinería de Cadereyta comenzó operaciones en 1979, por lo que una parte importante de su infraestructura fue diseñada con tecnología de aquella época.

Aunque sus sistemas de recuperación de azufre fueron concebidos para cumplir con las normas ambientales vigentes, existen tecnologías más modernas capaces de recuperar una proporción mayor de estos compuestos.

El desgaste también representa un desafío. El procesamiento de crudos pesados puede afectar catalizadores y equipos debido a la acumulación de residuos y metales como vanadio y níquel, reduciendo su eficiencia.

Modernización en marcha, pero con años por delante

La Secretaría de Medio Ambiente de Nuevo León ha informado que dos de las cinco plantas recuperadoras de azufre de la refinería se encuentran en proceso de renovación.

Los trabajos, sin embargo, tendrían un plazo de aproximadamente dos años, por lo que las autoridades estatales buscan que mientras continúan las obras se identifique y controle la fuente de las emisiones.

El Gobierno de Nuevo León llevó la información recopilada a Pemex y a la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) para solicitar una revisión de las operaciones de la instalación.

La pregunta que sigue abierta

Aunque el análisis estatal apunta hacia la refinería como fuente de los olores, las autoridades federales deberán determinar qué proceso específico está generando las emisiones y si existe alguna falla operacional o de infraestructura.

Mientras se realizan las investigaciones, el estado recomendó extremar precauciones a la población, particularmente a menores de edad y adultos mayores, ante episodios de olores intensos.

La situación vuelve a colocar a la Refinería de Cadereyta en el centro del debate ambiental de Nuevo León: mientras la población exige respuestas por lo que respira, las autoridades deberán determinar qué está saliendo de sus instalaciones y por qué está llegando hasta la zona metropolitana.

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