Crédito: Andrew Caballero-Reynolds / AFP/ Getty Images.
Las declaraciones de Trump vuelven a colocar bajo los reflectores el futuro de los recursos petroleros de Venezuela y el nivel de control que Washington mantiene sobre sus finanzas. Siete meses después de la operación militar contra Maduro, Estados Unidos administra de facto buena parte de las decisiones relacionadas con la venta del crudo venezolano.
Durante un evento en Las Vegas, el presidente estadounidense presumió el volumen de petróleo que actualmente sale de Venezuela y destacó la relación entre ambos gobiernos, encabezados ahora de manera interina por Delcy Rodríguez.
“Estamos sacando mucho petróleo de Venezuela”, afirmó Trump, quien aseguró que el país produce “miles de millones de barriles”. Posteriormente comparó los ingresos obtenidos con el costo de la intervención militar de enero.
Trump describió aquella operación como una guerra de apenas 48 minutos y sostuvo que el petróleo obtenido posteriormente ha permitido recuperar su costo “muchas, muchas, muchas veces”.
La frase que generó mayor controversia fue su referencia a una antigua máxima sobre los conflictos armados: “Al vencedor pertenecen los despojos”. Sus críticos interpretaron la declaración como una reivindicación abierta de la apropiación de recursos venezolanos tras una intervención militar.
¿Cuánto dinero ha generado el petróleo?
El Pentágono no ha presentado públicamente una cifra definitiva sobre cuánto costó la operación contra Maduro. El proyecto Costs of War, de la Universidad Brown, estimó que las operaciones estadounidenses en Venezuela y el Caribe acumularon al menos 4 mil 700 millones de dólares entre agosto de 2025 y marzo de 2026.
En contraste, Financial Times reportó que Estados Unidos habría recaudado alrededor de 13 mil millones de dólares en ingresos provenientes del petróleo venezolano desde enero. La estimación se basa en datos de embarques y precios del crudo venezolano.
El gobierno venezolano creó además un portal denominado de “transparencia soberana” para informar sobre las operaciones petroleras. Hasta ahora, el sitio únicamente registra una venta de crudo por 300 millones de dólares realizada el 13 de marzo.
Washington controla el acceso al dinero
La administración de Rodríguez sostiene que los ingresos petroleros continúan perteneciendo a Venezuela, aunque el acceso a esos recursos está sujeto a la autorización estadounidense.
Michael Kozak, funcionario del Departamento de Estado encargado de la diplomacia en el hemisferio occidental, explicó ante el Senado que el dinero se deposita en una cuenta conjunta administrada por los departamentos del Tesoro y Estado.
Según Kozak, los recursos siguen siendo venezolanos, pero el gobierno necesita autorización de Washington para utilizarlos. Esta estructura ha provocado cuestionamientos sobre el verdadero grado de autonomía financiera del gobierno venezolano.
La controversia aumentó después de los terremotos registrados en Venezuela a finales de junio, que dejaron miles de víctimas. Legisladores demócratas exigieron información sobre el destino de los recursos petroleros y reclamaron mayores controles contra posibles actos de corrupción.
El congresista Robert Garcia acusó a la administración Trump de mantener una “falta inaceptable de transparencia” sobre la administración de los ingresos. También cuestionó que no exista evidencia suficiente de que esos recursos estén beneficiando directamente a la población venezolana afectada por la emergencia.
Venezuela, entre petróleo y presión política
La industria petrolera venezolana llevaba años deteriorada por las sanciones estadounidenses, la falta de inversión y problemas de gestión. Sin embargo, la producción comenzó a recuperarse y alcanzó aproximadamente 1.1 millones de barriles diarios durante el segundo trimestre de 2026, según datos de la OPEP.
Para Trump, el petróleo venezolano también representa una pieza dentro de su estrategia energética. El mandatario llegó a afirmar que, al sumar las reservas de Venezuela, Estados Unidos tendría acceso a una proporción cercana al 60% del petróleo y gas mundial.
Las declaraciones han generado críticas tanto dentro como fuera de Estados Unidos. Sus detractores consideran que presentar los recursos venezolanos como “botín” normaliza una lógica imperial en la que la fuerza militar otorga derechos sobre la riqueza de un país.
En Venezuela, sectores de izquierda también han comenzado a movilizarse contra el control estadounidense de los ingresos petroleros. Organizaciones políticas denunciaron en Caracas lo que calificaron como un proceso de “saqueo imperialista” de los recursos nacionales.
Así, mientras Washington sostiene que los ingresos continúan perteneciendo a Venezuela, el control estadounidense sobre su utilización mantiene abierta una pregunta central: ¿quién decide realmente sobre el petróleo venezolano?
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